Un lento proceso de crianza que se recompensa con el precio y la gran aceptación que alcanzan los productos

La Voz

A FONSAGRADA

07 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Los productos elaborados con carne de porco celta alcanzan precios que duplican a los de las razas más comerciales. Pese a ello, como quedó patente ayer, tienen una gran aceptación, sobre todo en el mercado de los denominados artículos delicatesen. Según explica Pablo Valledor, gerente de una de las tres empresas elaboradoras, Porco Celta Fonsagrada, S.L., son este tipo de tiendas de toda Galicia las principales distribuidoras.

Este veterinario de profesión justifica la diferencia de precio por los altos costes de producción y el menor aprovechamiento. Frente al medio año de vida que tiene un cerdo de razas comerciales cuando es sacrificado, uno celta tiene un período de crianza y engorde de 17 meses. El proceso es lento porque viven en espacios abiertos, moviéndose constantemente y quemando grasa, pese a lo cual tienen más desperdicios que los otros a la hora del despiece.

En otoño aprovechan las castañas y bellotas y durante todo el tiempo comen hierba como las vacas. El complemento de pienso es de cereales e incluso, como en la explotación de Valledor, comen el maíz en la propia finca hasta agotarlo.

La carne de cerdos de raza celta es más compacta y oscura y, según señala el criador y gerente de una de las empresas, complementan la calidad de la carne con la de los productos que le añaden para los embutidos y para el proceso de conservación.

Las otras dos firmas que estuvieron presentes ayer son la también fonsagradina Buenavista, y la sarriana Teijeiro. Alguna tiene dos líneas de productos elaborados.