Si el día de ayer ha de tener un protagonista ese tiene que ser la devoción mostrada por miles de fieles en las muchas romerías que se celebraron en todo el sur de Lugo. El cielo, que desde primera hora de la mañana amenazaba con lluvias, no evitó una alta participación en las numerosas celebraciones religiosas oficiadas en Chantada, Sarria, Quiroga, Sober o Pantón. Así, en la sierra de O Faro, las primeras luces del día descubrieron a muchos feligreses caminando en plena peregrinación hasta la ermita de Os Remedios, levantada en lo alto del monte Faro. Algunos de los creyentes -sobre todo mujeres- recorren de rodillas el último tramo de subida hasta la iglesia como ofrecimiento o como pago por algún favor de la Virgen, dando lugar a una de las imágenes más características de esta romería. A Filla, como es conocida por los lugareños es sin duda la romería con más tirón de la zona. Imagen renovada. La romería celebrada en A Ermida, en el término municipal de Quiroga, también contó con una afluencia de público muy numerosa. Aquí el temor a la lluvia tampoco impidió que, como viene siendo habitual cada año, los devotos participasen en los actos litúrgicos dedicados a honrar a la Virgen de los Remedios. Como en casi todos los lugares donde hoy había romería, las misas se sucedieron a lo largo de toda la mañana en la iglesia parroquial, aunque como siempre, la eucaristía que contó con mayor participación fue la oficiada a mediodía que, junto con la procesión que constituyen el acto central de la celebración. Una procesión que en este lugar cuenta con unos participantes únicos de esta romería: las Pampórnigas y el Meco. Este último se dedicó, mientras se oficiaba la misa principal, a recoger del suelo las monedas y billetes que los asistentes le lanzaban, y no dudó en atacar con su «basoira de toxos» a todo aquel que intentó recoger alguna o que le pegase en la «molida» mientras él las recogía.
La festividad de los Remedios tiene su referente en el municipio de Sober en el santuario de Cadeiras. A falta de banda, fue un grupo de músicos de la orquesta Compostela -que luego amenizaría la fiesta- el que puso la música en el recorrido de la procesión de la Virxe de Cadeiras, que salió tras el último de los oficios religiosos celebrados a lo largo de toda la mañana. Las misas y la procesión estuvieron muy concurridas, pero no ocurrió lo mismo con la asistencia a las comidas que se organizan durante la tradicional romería. En los corros que se reúnen en las proximidades de la iglesia hubo menos gente que en otras ediciones. Hubo quien lo achacó a la coincidencia de la fiesta con un día laborable. Otros le cargaban las culpas al tiempo, que en este país puede con lo que le echen encima.
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