Algueira colabora en una experiencia para valorar el uso de roble gallego en la crianza de tintos
LUGO CIUDAD
Las universidades de Santiago de Compostela y Castilla la Mancha colaboran en una investigación para comprobar las posibilidades del roble gallego en la elaboración de tintos de mencía con crianza en barrica. La experiencia se lleva a cabo en Adega Algueira, en Ribeira Sacra, y en la bodega experimental del consejo regulador de Valdeorras, en ambos casos bajo la dirección del profesor de la Escola Politécnica Superior de Lugo Ignacio Díaz-Maroto, autor de numerosas investigaciones sobre silvicultura.
Para la investigación se han reservado novecientos litros de mencía de la última cosecha, que se han vinificado en cuatro barricas bordelesas, de 225 litros cada una de ellas, repartidas entre Algueira y la bodega experimental de Valdeorras. Las cubas fueron fabricadas por la empresa Lugo Forestal Peninsular, con un tostado muy suave de las duelas para evitar que las aportaciones de la madera ensombrezcan las características de la variedad utilizada.
El período de crianza no ha sido fijado de antemano y el vino permanecerá en las barricas hasta que los técnicos que colaboran en el proyecto consideren que no debe estar más tiempo en contacto con la barrica. A partir de ese momento, se procederá al embotellado y se podrán realizar las sucesivas catas que determinarán el potencial real del roble gallego para la vinificación.
Según datos de la Escola Politécnica Superior de Lugo, en Galicia existen alrededor de 200.000 hectáreas de carballeiras autóctonas. Ignacio Díaz-Maroto señala que la madera de estos árboles se ha utilizado para elaborar recipientes destinados al transporte del vino, pero nunca para realizar un proceso de crianza.
Incógnita del castaño
Si la experiencia que se lleva a cabo arroja resultados positivos, el roble gallego podría pasar a utilizarse en este tipo de elaboraciones con el fin de darles la singularidad que demanda el mercado. Los promotores de la investigación no descartan ampliarla a otras maderas, como el castaño, que en su día se usaron en vinificación.
La investigación está financiada por la Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología y cuenta con el respaldo del consejo regulador de Valdeorras.