La implantación de la TDT va afianzándose en el municipio, aunque la cobertura todavía da problemas en algunas zonas
17 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.La televisión actúa como un decorado habitual: el aparato está encendido, el dueño del bar va de un lado a otro para atender a clientes que empiezan a aumentar porque se acerca la hora de comer y algunos parroquianos hacen un alto frente al mostrador. La escena, que podría repetirse en muchos lugares, ocurrió ayer en Muras, uno de los municipios ya seleccionados por la Xunta y el Gobierno central para el apagón analógico y la puesta en marcha de la Televisión Digital Terrestre.
Poco antes de la una de la tarde, en un céntrico establecimiento, el Bar Santi, en la pantalla del televisor van apareciendo vídeos musicales. Su presencia no tiene nada que ver con la reciente llegada de la TDT, pues el dueño del negocio, Santi Gómez, explica que ya tenía antes canales de pago.
Que del asunto se habla es algo que se comprueba con un pequeño paseo por la villa. Por ejemplo, la persona que atiende un supermercado cercano, María Jesús Pardo, casi ironiza diciendo que el número de cadenas es excesivo. En su casa, cercana a la iglesia, la cobertura es buena; y en el negocio en donde trabaja, agrega, el asunto aparece con frecuencia como tema de conversación. La situación permite hacer comparaciones, ya que al negocio, por motivos de trabajo, llega un vecino de Narón, Manuel Vázquez, que dice que en su domicilio la cobertura es buena.
¿Conclusión? «Hai de todo, pero a maioría está contenta», afirma la empleada del súper. De todos modos, sin salir del casco urbano murense también esa posible oír voces que se quejan del funcionamiento del sistema, que no siempre da la cobertura necesaria.
De nuevo en el Bar Santi, los clientes han aumentado, y el ajetreo detrás de la barra, también. Los clientes parecen pertenecer al bando alejado de los inconvenientes de la cobertura. Adriano Pernas, vecino de la parroquia de Xelgaiz, dice que en su casa la imagen es buena. A pocos metros, haciendo un alto en una partida de futbolín, José Manuel Cabanas y Alberto Díaz dicen que en sus casas tampoco hay problemas de visión, si bien el primero explica que se refiere al domicilio de sus padres porque él vive ahora en As Pontes.
¿Han cambiado los hábitos? Los clientes siguen prefiriendo más o menos los canales de siempre, explica el dueño del bar.
Interferencias
A varios kilómetros del centro, mientras tanto, parroquias como Viveiró siguen a la espera, como se deduce del comentario de personas que viven en esa zona del concello. En algunos casos, se achaca la situación a los parques eólicos y se asegura que tampoco la televisión convencional es un modelo de calidad. En otros, la llegada de la TDT ni ha sido uniforme ni ha evitado interferencias.
Eso sí, la información meteorológica parece interesar más allá de la claridad de la imagen.