Las nuevas generaciones se van acercando a estas instituciones para conocer la cultura de Galicia
OZA-CESURAS
Hoy, sin embargo, la historia es muy distinta. Cuarenta años después, los locales en los que se reúnen los gallegos de Santurce y los de Llodio empiezan a ser demasiado grandes. Muchos de los socios fundadores viven su jubilación en Galicia y otros ya no están en este mundo. Ahora son las nuevas generaciones las que, queriendo promover la cultura gallega, empiezan a acercarse a estas asociaciones.
Pero las cifras de socios siguen descendiendo. José Luis Díez, presidente de la Casa de Galicia de Santurce, y Eduardo Amenedo, presidente de la de Llodio, han buscado nuevas vía para fomentar la cultura gallega en la zona, y ellos, por su parte, parecen haber encontrado el camino correcto.
Diversidad
La solución actual está en hacer que las sociedades dejen de ser clubes exclusivos a los que sólo puedan acceder gallegos. Vascos, franceses e incluso algún suizo, empiezan a engrosar las listas de socios de estos lugares. Según dice José Luis Díez, los hijos y nietos de gallegos emigrados hacen lo posible para continuar con la tradición cultural de estas asociaciones. En cambio, lo que hoy se necesita es que las nuevas generaciones tomen el relevo independientemente de su procedencia. «Hay que tener muy claro que esta es la casa de los gallegos en el País Vasco. Pero es también muy importante que cualquier persona que entre en nuestro local se sienta como en casa». Una opinión que apoya Eduardo Amenedo.
Sentimiento
Este gallego, originario del municipio coruñés de Oza dos Ríos preside una casa de Galicia en la que, como ejemplo de la mezcla cultural de estos tiempos, uno de sus socios más antiguos es de Gernika (Vizcaya), la localidad más emblemática de la cultura vasca. Es decir, la procedencia de sus socios, ha dejado de ser tan importante. Ahora, según dice Amenedo, lo que se necesita es gente que quiera seguir promoviendo la cultura gallega, «que se sienta gallega aunque no lo sea».