La historia política más reciente del municipio está salpicada de escisiones en los principales partidos y aventuras por libre de m??as o menos éxito entre el electorado
20 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Manuel Varela disipó esta semana las dudas que él mismo había creado cuando anunció que dejaba el PP. Fue hace menos de dos meses y dijo que cuando las elecciones estuviesen más cerca ya decidirían él y los suyos si se presentaban con una candidatura propia. Fiel a su estilo -directo o desorganizado, según quien lo cuente-, el ex alcalde sorprendió esta semana con la noticia de que ya lo tienen claro: estarán en las próximas elecciones como independientes. Nada nuevo en Chantada, un municipio con una historia política reciente abundante en escisiones y aventuras independientes de mayor o menor éxito.
Sólo tres de las seis últimas elecciones locales se celebraron en Chantada con el único concurso de partidos políticos extramunicipales. En las otras tres compitieron formaciones independientes, nacidas en todos los casos de cismas como el que acaba de partir en dos el PP local. El propio Manuel Varela recuerda bien la primera de aquellas escisiones. Sergio Vázquez Yebra se marchó de un PP en el que Manuel Varela despuntaba como delfín del veterano José Regal. Aquello, que sucedió en 1991, le costó al PP perder la condición de fuerza más votada y pasarse en la oposición cinco años, el tiempo que les llevó a Yebra y a Manuel (ya al frente del partido) encontrar el camino de la reunificación.
Pero los independientes de Yebra no fueron los únicos que jugaron sus cartas en las elecciones de 1991. Aquel año, el BNG vio como una candidatura montada fundamentalmente por ex afiliados suyos se hacía con más de la mitad de sus votos y conseguía la alcaldía, tras aliarse con los otros escindidos, los de Yebra. Chantada Nova rentabilizó aquella jugada en 1995, cuando fueron primera fuerza con el 33% de los votos, el mejor resultado de unos independientes en este municipio.
Tras aquella experiencia, la izquierda nacionalista aún tendría que pasar por una reconciliación y otra escisión. Para el PP fue un escarmiento que dio paso a una paz que le duró lo mismo que la alcaldía, casi doce años.