Una labor que despertó la admiración del fallecido conde

La Voz

LEMOS

Según algunas informaciones, que no fueron confirmadas por la orden religiosa, Manuel Taboada Fernández, conde de Borraxeiros, legó a los Hermanos Misioneros de los Enfermos Pobres todas sus propiedades, que no se limitan a la fortaleza de Palas. En el municipio lucense apenas tenía vinculación con el vecindario ni con el Concello, organismo con el que mantuvo una relación tensa.

Sin embargo, en Vigo, a pesar de no ser una persona excesivamente religiosa, se mostró atraído por la mencionada congregación y por el trabajo que realiza en favor de los pobres y de las personas más desfavorecidas. Estudió otras alternativas de oenegés, pero las consideró burocratizadas.

Esa finalidad redistribuidora a través de la orden religiosa también fue elogiada por el portavoz de la oposición en el Concello. Horacio Rouco considera una buena noticia la decisión sobre la herencia y, como el alcalde, espera que ahora sea aprovechada la oportunidad y que la fortaleza sea de titularidad pública y esté accesible a cualquier persona.