Un acervo de 2.500 piezas que puede seguir creciendo

La Voz

TRIACASTELA

En el congreso de Faro se expusieron los datos obtenidos en la la primera campaña de investigación en Cova Eirós, efectuada en el verano del 2008, y se presentaron también algunos resultados preliminares de la segunda, realizada el pasado agosto. En el conjunto de las dos campañas fueron desenterrados alrededor de 2.500 restos arqueológicos, entre los que hay más de 1.600 herramientas y más de 700 piezas de fauna. Los análisis radiométricos -como ya se indicó en su momento- asignaron una antigüedad de unos 85.000 años al yacimiento neandertal, mientras que otros dos niveles arqueológicos mucho más recientes, encuadrados en el Paleolítico Superior, tienen unas edades aproximadas de 32.000 y 17.000 años, respectivamente.

Una gran parte de este material todavía está pendiente de analizar en el laboratorio, lo que se hará durante los próximos meses. Además de los artefactos líticos y los restos de animales, los científicos también estudiarán los pólenes fosilizados que se encontraron en el subsuelo de la gruta y que pueden ser de gran ayuda para reconstruir el medio ambiente prehistórico.

Esta gran cantidad de materiales arqueológicos podría aumentar en buena medida en las excavaciones del año próximo, de acuerdo con las previsiones de los investigadores. Arturo de Lombera señala a este respecto que las 2.500 piezas descubiertas hasta ahora aparecieron en la capa superior del suelo de la cueva y que los sondeos solo llegaron a un metro de profundidad. Pero los científicos creen que los sedimentos que cubren el fondo de la gruta pueden tener un espesor de hasta tres metros o tres metros y medio. «Aún hay que comprobar si el suelo tiene realmente esa profundidad y en caso de que sea así, faltaría por ver si los niveles más profundos también contienen material arqueológicos, pero ahora mismo existe la posibilidad de que en la cueva aparezcan muchas más cosas», concluye.