«Están totalmente equivocados aquellos que creen que esto responde a un mal dormir». Lo dice el alcalde, José López Orozco, y «esto» es la previsión, dada a conocer recientemente por el ministro José Blanco, de construir una estación intermodal donde hoy está la de ferrocarril. El presidente de la corporación da a conocer una parte del estudio encargado hace dos años por la Xunta, en el que se demuestra la viabilidad de un proyecto como el citado y se estima en 32,1 millones el coste de las nuevas instalaciones; el presupuesto subiría, según el citado informe, a más de 37 millones si se incluye la demolición de la actual estación de buses, la urbanización del terreno y la construcción de un edificio lucrativo.
El presidente de la corporación municipal, frente a las críticas de la oposición ante lo que cree un compromiso sin base documental, ha venido sosteniendo que hay soporte técnico para la afirmación efectuada por el ministro de Fomento, José Blanco. Junto al vigente PGOU, al PXOM pendiente de aprobación, al Plan Paradai y al convenio que en su momento establecieron el Ayuntamiento y Renfe, el ministro tiene en su mesa el informe encargado en el 2007 por la Xunta, mediante un convenio con el Ayuntamiento, en relación con la llegada del AVE a Lugo y con la estación de autobuses. Con respecto a esta última, recordó que una de las opciones que se barajó fue soterrarla. Pero ahora, el alcalde aporta nuevos datos sobre el citado estudio. En él se analizan también dos variantes de una misma alternativa, que es la construcción de una estación intermodal en el entorno de la actual de ferrocarril.
Entre las debilidades de situar la intermodal en la zona de Conde Fontao, en el informe se citan la distancia a pie hasta la Muralla (12 minutos) y que el balance económico será menos favorable. Entre las dificultades que puede suponer el citado emplazamiento, se señala que hay aprovechamientos urbanísticos consolidados por ADIF y Renfe, terrenos propiedad de ADIF y que se verá afectado por las obras del AVE. Es probable, se indica en el informe, que la nueva ubicación despierte desagrado en algunos usuarios. Además exigirá una reorganización de las rutas de los buses urbanos e interurbanos. En el otro platillo de la balanza, destacan su situación con respecto a la red viaria principal, la mejora de la imagen y el fomento del transporte público en autobús y la intermodalidad bus-tren.
En el informe se indica que ejecutar el proyecto en dicho emplazamiento supondría desarrollar un espacio urbano en una zona de expansión, desarrollos residenciales y comerciales. Igualmente, en el suelo que quedaría libre en la actual estación de buses se ganaría un nuevo ámbito urbano público y la posibilidad de un crecimiento comercial en este entorno.