«O da Cova é un modelo que pode funcionar», admite el alcalde de Pantón, José Luis Álvarez, cuando se le pregunta por el parecido entre lo que hizo hace años el Ayuntamiento de O???????Saviñao en ese paraje del embalse de Belesar y lo que pretende hacer el de Pantón aguas abajo del mismo río Miño, en Maiorga. En los últimos años, esta zona ribereña ha ido ganando servicios. Ahora tiene ya embarcadero y restaurante. Dentro de un mes empezarán unas obras que le añadirán al conjunto una playa fluvial y un helipuerto.
El paraje de Maiorga no se cuenta todavía entre los más conocidos de la Ribeira Sacra, pero tiene todos los ingredientes para entrar en ese grupo. A orillas del embalse de Os Peares, la zona tiene enfrente a la parroquia chantadina de Nogueira y, entre las dos y en el medio del embalse, el islote que en Pantón llaman Maiorga y al otro lado del río Sernande. El Ayuntamiento de Pantón lleva años tratando de convertir esta zona en un polo de atracción de visitantes que se sume a los bien cuidados monumentos de su ruta del románico.
El último barquero
El primer paso quedó dado con el acondicionamiento de un área recreativa con embarcadero y con un restaurante en una vivienda particular rehabilitada conocida como Casa do Regueira, donde vivió el último barquero de esta parte del Miño, que aún desempeñaba su oficio, aunque ya sin cobrar, a finales de los años ochenta.
El proyecto avanzará este verano con la puesta en marcha de un taller de empleo que tendrá una de sus bases en Maiorga. En las actuaciones precedentes ya se desbrozó la zona, pero ahora, además de trabajos de limpieza y jardinería, serán recuperados y afirmados centenares de metros de viejas muras de piedra y de los muros de mampostería que marcan el límite del río.
Los trabajadores del taller de empleo tendrá también entre sus objetivos la plantación de viñedos en una superficie aproximada de 2.300 metros cuadrados. En los terrenos adquiridos en su día por el Ayuntamiento alrededor de la casa también será construido un pequeño edificio de 20 metros cuadrados con espacio para servicios y un asador.
Pero probablemente la parte más llamativa del proyecto es la preparación de una playa fluvial al lado del actual pantalán. La zona de baño con arena estará en una pequeña ensenada de 450 metros cuadrados de superficie que primero será preciso limpiar de maleza. También llama la atención la propuesta de acondicionar una zona de aterrizaje para helicóptero al norte de la zona de baño, en un espacio llano de aproximadamente 1.320 metros cuadrados, para lo cual habrá que limpiar maleza y talar algún árbol, y también dejar completamente nivelado el terreno.
En conjunto, esta nueva fase del proyecto de Maiorga costará 367.826 euros. Lo más caro será la recuperación de las muras que conforman el relieve de la zona, que costará 180.000 euros; seguido del desbroce de los márgenes del río, con 126.000 euros estimados; y los muros del río, con 109.000.