Muchos de los negocios que suelen vender disfraces durante todo el año, en esta época instalan un panel de reclamo en el exterior de los comercios y en el que se muestran todos los modelos que hay a la venta.
Aquí, además del clásico repertorio a la romana, aparecen los típicos conjuntos de último recurso, para aquellos que decidan vestirse en el último momento. Este es el caso de los modelos tipo Cleopatra y faraón egipcio, los luchadores medievales e incluso caballeros renacentistas, algunos con la cruz de Santiago incluida.
En otros sitios, de manera más disimulada, se intenta hacer pasar un conjunto de sabio o druida griego por uno de romano, lo cual puede llegar a colar en un momento dado.
En cambio, es complicado encontrar modelos celtas o castreños, a pesar de que serían más propios de la época y de la propia fiesta del Arde Lucus.