La antigua explotación ferrífera redescubierta hace poco tiempo en A Pobra do Brollón puede ser la meta de una interesante ruta de turismo cultural e histórico
13 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Una tala de pinos practicada recientemente en el monte Penido, en A???????Pobra do Brollón, puso al descubierto las olvidadas minas de hierro de Todrigo, que habían quedado ocultas por la vegetación desde finales de los años 50. El paraje, que ofrece gran interés para la historia del patrimonio minero lucense, puede convertirse en la meta de una interesante ruta. Quien desee visitar ahora este lugar debe extremar las precauciones, ya que en el terreno se abren varios antiguos pozos de ventilación que aún están sin señalizar. Tampoco sería prudente internarse en las galerías. La ruta, por otra parte, solo puede hacerse a pie o en todoterreno,
Para llegar a las minas hay que tomar en la localidad de Salcedo -a 7,3 kilómetros de la capital municipal- una pista de tierra que lleva a la zona de Paramedela. En el kilómetro 5,3, tras cruzar el río Loureiro, hay que desviarse a la derecha hacia el Souto de Paramedela. Al cabo de otros quinientos metros, es preciso torcer a la izquierda por una pista que va hacia el monte Penido hasta llegar a un cortafuegos por el que hay que subir. Después es necesario tomar la primera pista que aparece a la izquierda. Las minas principales se encuentran en el kilómetro 7, por debajo de la pista.
Cinco entradas
Actualmente se conoce la ubicación de cinco bocas de mina, cuatro de ellas en el monte Penido y una quinta en la margen derecha del Loureiro. Esta última está en el lugar de A Rodela, por debajo de la aldea de Domiz, en cuyas proximidades hay un importante conjunto de alvarizas. La mina es de corto recorrido y en su entrada había muchas escorias de hierro. «Alí cocían o ferro», como dice un vecino.
En el lugar de Os Soutos, junto al prado de Mañón y próxima al arroyo de Todrigo, hay otra mina de corta longitud. De ella recuerda algún vecino haber oído decir que «tiña pedras moi brillantes que pesaban moito». El mineral en cuestión era pirita de hierro. A su lado todavía quedan los restos de una caseta que daba cobijo a los mineros. Otra mina está situada a unos metros de la boca del túnel de la minicentral de Paramedela, y a la derecha de la pista que da acceso a este túnel. La longitud de la explotación no supera los veinte metros.
A unos doscientos metros y por encima de esta última mina están las dos explotaciones más importantes de Todrigo, situadas a unos quince metros una de otra, en diferentes cotas de la ladera. La entrada de la mina inferior da acceso a una amplia galería de unos cinco metros de altura y con una longitud de unos veinte metros, comunicándose con otras galerías en la parte superior. Se aprecian diversos desprendimientos y dos chimeneas de ventilación en el techo. En la parte exterior de su boca hay una extensa escombrera y restos de escorias.
La mina del nivel superior, la principal, tiene un tamaño considerable y permite caminar por ella holgadamente. Corre paralela a la anterior y consta de varias galerías. Ahora está inundada debido a que su boca fue tapada en parte al abrir una pista para transportar madera cortada.