«La autoridad no se ejerce solo con fuerza, hay que saber actuar »

Fernanda Follana

LEMOS

La sargento María Dolores Acosta es la primera mujer al frente de un cuartel rural en la provincia de Lugo desde que llegó a Cervantes hace tres semanas

23 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La sargento María Dolores Acosta García ocupó su nuevo destino como comandante de puesto en el cuartel de Cervantes hace tres semanas, lo que la convierte en la primera mujer con este cargo en la provincia de Lugo. Para esta murciana de 33 años su carrera en la Guardia Civil, adonde llegó procedente de la Infantería de Marina, no ha sido «ni más fácil ni más difícil por ser mujer»: Es cuestión de fuerza de voluntad, explica. Después de bregar con el narcotráfico como policía judicial en Barajas y con la delincuencia callejera en una comandancia de Madrid llega a Cervantes con ánimo de conocer un nuevo trabajo. Aunque valora la hospitalidad de la gente y considera que la comarca es un lugar para quedarse a vivir, espera continuar formándose para volver a la policía judicial y hacer lo que más le gusta.

-La primera mujer en la provincia comandante de puesto en un cuartel rural, ¿cómo la ven los vecinos?

-Curiosamente en mi anterior destino en Madrid también era la única mujer con este cargo, pero allí el impacto fue mayor. En la zona rural la gente respeta mucho a la Guardia Civil, a la vez que confía en que puede resolverle sus problemas.

-¿Y sus compañeros?

-Actualmente en el cuartel somos cuatro y en breve seremos seis, todos hombres excepto yo. Ellos dicen que se nota que hay una mujer en el cuartel porque somos más ordenadas. De acuerdo con la formación que recibí, cuando llegas de nuevo a un sitio tienes que hacerte notar e introducir cambios; yo le he cambiado la cara al despacho, reubicando el mobiliario y ordenando los papeles.

-¿Cómo lleva lo de ser jefa en un mundo de hombres?

-Es difícil mandar, más de lo que puede parecer en un principio. Pero al margen de tener hombres o mujeres a tu cargo, lo que pesa es la responsabilidad que esto conlleva: tienes que dar cuenta de sus actos y atender las quejas de la gente; que no es poco teniendo en cuenta que nuestro trabajo en la calle es muy duro.

-Hablando de la calle, acaba de aterrizar en una zona rural procedente de la mayor área metropolitana del país; ¿qué cambia?

-No tiene nada que ver, aquí hay poca delincuencia y, por lo tanto, menos trabajo y más tranquilidad. Como comandante de puesto en Madrid tenía que resolver casos de violencia de género o robos frecuentes. Por otro lado, durante los cuatro años que estuve en el aeropuerto de Barajas como policía judicial, todos los días nos enfrentábamos a narcotraficantes y aprehensiones de droga, lo que nos obligaba incluso a desplazarnos por todo el país.

-¿No echa de menos tanta actividad?

-En parte sí, pero es bueno conocer de todo y es la primera vez que desempeño un trabajo en una comandancia rural.

-¿En qué consiste una jornada habitual de trabajo para una sargento de un cuartel rural?

-Principalmente tareas burocráticas y organizo la vigilancia. Intentamos recorrer toda la demarcación para que nos vean y sepan que estamos a su servicio. No hay mucha población, pero la demarcación es muy extensa y eso dificulta la vigilancia.