Industria admite que la reapertura de las pizarreras en crisis va para largo

LEMOS

No es que nadie en el sector confiara realmente en ello, pero si alguien albergaba alguna duda, ayer el conselleiro de Industria se encargó de disiparla. Fernando Blanco se reunió en el Parador de Monforte con sindicalistas de las empresas pizarreras en crisis y les dijo que no hay ningún indicio de que vayan a aparecer a corto plazo compradores capaces de reabrir Pebosa-Cupiga o Ferlosa.

Según fuentes sindicales, Fernando Blanco confirmó que ellos y la Consellería de Traballo están en contacto para dar una respuesta coordinada a la crisis del sector. En esta estrategia, Traballo se encarga de aliviar la mala situación en la que se encuentran los obreros afectados e Industria de buscar salidas estructurales para el conjunto del sector. Con este objetivo, la consellería se puso en contacto en su día con empresarios que podrían estar interesados en comprar alguna de las dos empresas de Quiroga que parecen abocadas al cierre. «Polo visto, algún dos empresarios contactados admitíu que lle podía interesar, pero nunca agora, senón máis adiante», explica Antonio Niño, que acudió a la reunión de ayer en representación de la CIG.

Cupiga y Pebosa están en estos momentos en proceso de liquidación. Los posibles compradores pueden esperar unos meses y acudir a la subasta para hacerse con la empresa una vez que los trabajadores se hayan desvinculado de ella y que haya quedado libre de deudas. Si la comprasen ahora, tendrían que asumir al personal que oficialmente sigue vinculado a la empresa aunque no trabaje ni cobre desde hace meses y se encontraría con un procedimiento de suspensión de pagos a medio concluir. El panorama en Ferlosa es similar, aunque aquí ni siquiera está declarada la suspensión de pagos y hay un expediente de regulación de empleo que caduca a finales de año.

En la reunión de ayer, el conselleiro prometió a los trabajadores que su departamento estará en contacto con los empresarios que puedan comprar las empresas en el futuro y que tratará de convencerlos de que se haga cargo del personal que ya tenían, aunque dejó claro que no puede obligarlos a hacerlo. Lo mismo hará con las empresas que ganen las nuevas concesiones mineras que se están tramitando en esta zona.

Lo que el conselleiro descartó de plano es la posibilidad de poner en marcha en Quiroga un observatorio oficial que siga la evolución de la crisis. Su argumento es que un organismo así es escasamente operativo, y más en la actual coyuntura de crisis generalizada, que casi requeriría uno para cada sector industrial.