La declaración de impacto ambiental de la A-76 no resultará un trabajo fácil. La nueva autovía discurrirá muy cerca del cauce del Sil en puntos muy sensibles por su valor ecológico e histórico. La de la autovía Santiago-Lugo se demoró tres años, y esa obra no atraviesa parajes tan complicados como los de la Ribeira Sacra. Y a pesar de todo, en el PSOE confían que en el trámite se resuelva relativamente rápido, gracias a la reforma que prepara el Ministerio de Medio Ambiente para simplificar las declaraciones de impacto ambiental. «O que nos din no ministerio é que se todo vai ben pode estar feita en dous anos», explica José Tomé, parlamentario socialista monfortino, que ayer se felicitó por la llegada a los ayuntamientos del estudio informativo que confirma que la autovía pasará por el sur de Lugo.
Tomé sostiene que los altos cargos del ministerio dan por hecho que el cambio normativo que preparan llegará a tiempo para que puedan aplicárselo al proceso que aún tiene por delante la A-76 antes de llegar a la fase de obras. Dentro de dos meses se cerrará el plazo de alegaciones al estudio informativo (es de un mes para los particulares, pero de dos para instituciones, asociaciones y partidos). A continuación, la demarcación de Carreteras del Estado elaborará un informe sobre las alegaciones, un trabajo que les puede llevar otros tres meses. Y a continuación, Fomento enviará el informe y el estudio informativo al Ministerio de Medio Ambiente. Para entonces, la reforma debería estar ya aprobada.