En apenas un par de días las carrozas del tradicional Folión de Carros chantadino saldrán a las calles para poner una nota de colorido a las patronales locales. Este año serán nueve participantes los que, a partir de las 23 horas, traten de recuperar la esencia más festiva de esta reunión. Lo fundamental es representar algún motivo popular sobre las carrozas, normalmente oficios tradicionales de la zona. Pero la evolución de esta fiesta ha estado marcada año tras año por la pérdida de carros del país, que cada vez están menos presentes.
«O típico sempre foi o carro do país, o problema agora é a dificultade que hai para conseguilos, e o mesmo ocorre coas xugadas das vacas», señala Óscar Novoa, que en esta edición participa en la plataforma O nacemento da muiñeira de Chantada na taberna dos Ferraias, situada en la parroquia de Mariz. Él y sus compañeros llevan ya 15 días trabajando sobre la plataforma, en la que han empleado madera para al estructura, además de sacos de café y escayola. Ellos han adquirido una pareja de vacas en Chantada, son de los pocos que lo han conseguido porque la mayoría han tenido que desplazarse hasta Escairón, Espasantes, Merlán o A Peroxa para hacerse con una xugada. Los precios para conseguir una pareja de vacas crecen a cada edición que pasa. Este año los participantes pagan una media de 50 euros más que el año pasado. «Nós gastamos 450 euros, e apenas as empregamos 3 horas. É caro, pero hai que contar co transporte e co que lle poida pasar aos animais», añade Novoa, que participa en el Folión de Carros desde hace 15 años.
Otro chantadino, Pastor Taboada, cumple en esta edición 18 años montando carrozas. En esta ocasión la suya tendrá como motivo la emigración, un tema tan importante en Chantada y el resto de Galicia. Él cree que el día que se deje de emplear estos animales para tirar de los carros la fiesta perderá todo su encanto. «Nos últimos anos estamos atopando boas xugadas de tiro, que son as únicas que serven, o problema virá cando teñamos que empregar os tractores para tirar das carrozas, a cousa xa non será o mesmo», añade.
Recorrido alternativo
Uno de los problemas que plantean los participantes es el sufrimiento al que están expuestos los animales. Vacas y bueyes deben salvar desniveles con las carrozas a cuestas. Durante la subida, en la avenida de Ourense, la gente debe apearse de las carrozas para empujarlas, y en la bajada de Juan XXIII se repite la historia, pero esta vez se trata de evitar que el peso de la carga las deslice calle abajo. Los hay que proponen una solución, un trazado alternativo: «O mellor sería buscar un percorrido chan, para que os animais non sufran tanto», afirma Novoa.
Los participantes en el folión tendrán la posibilidad, como cada año, de ver recompensado su trabajo e imaginación, ya que la organización repartirá varios premios que irán desde los 1.400 euros para el primer clasificado, a los 1.200 del segundo o los 1.100 del tercero, entre muchos otros.