La institución mantiene en vigor la presidencia de honor que le concedió por partida doble en 1944 y al año siguiente, además de otros acuerdos laudatorios
Tres décadas después de aprobada la Constitución española y casi 33 años desde la muerte del anterior jefe del Estado, Francisco Franco Baamonde sigue conservando el título de presidente honorario de la Excelentísima Diputación Provincial de Lugo. Tampoco le fueron retiradas otras distinciones y menciones con las que fue agasajado en los años 40 y 50.
Por si con un acuerdo no quedaba garantizado el título, la corporación provincial ratificó el nombramiento en otra ocasión, según relata el jefe de protocolo de la institución, Juan Carlos Fernández Pulpeiro, en un detallado trabajo que publica en el último número de la revista Lucensia . El texto incluye la relación de personas distinguidas por la entidad en sus casi 173 años de historia.
La primera muestra de gratitud de la entidad provincial de Lugo para con el dictador tuvo lugar el 26 de agosto de 1943, coincidiendo con la primera visita que hizo a la Diputación en calidad de jefe del Estado. La estancia quedó reflejada en un acuerdo plenario del 10 de septiembre del mismo año en el que la corporación expresa su deseo de «patentizar en este acto la satisfacción de la Corporación por el honor dispensado a la misma por el Jefe del Estado, Caudillo del Movimiento y Generalísimo de los Ejércitos, con su visita a este Palacio el 26 de agosto último, y reiterar, con tal motivo, inquebrantable adhesión y fervoroso acatamiento al salvador de la Patria».
Al año siguiente, el día 5 de febrero, se celebró otro pleno en el que fue nombrado presidente honorario de la Diputación de Lugo. El nombramiento iba acompañado del texto justificativo «patentizando así la ferviente adhesión de esta provincia que admira confiada al Jefe del Estado como ha seguido con disciplina al Generalísimo de los Ejércitos (...) rogándole con el debido acatamiento, dispense a la provincia el señalado honor de aceptar este título».
«Curiosamente -señala Fernández Pulpeiro-, en sesión extraordinaria celebrada el 12 de julio de 1945 y siendo el único punto del orden del día, volvieron a proclamar al Excmo. Sr. D. Francisco Franco, Jefe del Estado, Presidente Honorario de la Diputación».
Medalla de oro
Tres años más tarde, el 2 de agosto del 1958, el pleno de la entidad provincial decidió conceder al «Generalísimo de los Ejércitos» la medalla de oro, de conformidad con el Reglamento de Honores y Distinciones y «por aclamación». El texto es una muestra del barroquismo dialéctico y exaltador de la época álgida del franquismo, en la que no podía quedar la mínima duda ni tibieza en las adhesiones.
Al ya presidente honorario le conceden la nueva distinción «como en el tiempo transcurrido desde la victoria constituye tal cúmulo de excepcionales merecimientos en orden al engrandecimiento patente de especialísima gratitud; habiendo de constituir, además, por otra parte, un señalado honor para la provincia y la Excma. Diputación Provincial que la representa, la aceptación por parte de S.E. de este homenaje representativo de la adhesión inquebrantable de los españoles lucenses».
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