Los vecinos de la clínica dicen que Patrimonio autorizó colocar bolardos y que el Concello demoró la licencia
SARRIA
Los vecinos del edificio en cuyo bajo está instalada una clínica de rehabilitación que les acusa de colocar un bolardo que impide el paso de las ambulancias aclaran que durante muchos años permitieron el paso de estos vehículos y que decidieron dejar de hacerlo cuando «el uso se convirtió en abuso sin que los responsables hicieran nada por impedirlo». Por ello optaron por prohibir la entrada.
Explican que la clínica presentó dos demandas contra la comunidad para eliminar lo que molestara el paso y para que se reconociera su derecho de paso. Ambas fueron desestimadas y en una de ellas se expresaba claramente que las piedras de cantería que se habían colocado para impedir el paso no eran contrarias a derecho. Los vecinos especifican que esta sentencia es firme al no haber sido recurrida, por lo que entienden ni existe ni podrá existir derecho de acceso rodado por la entrada del edificio.
Consideran que es falso que el Concello no procediera a la ejecución forzosa de la sentencia para retirar el bolardo. «Ojalá se ejecutara y se dejara de manipular a la y de utilizar la vía de la falsa compasión (porque de lo que estamos hablando es de un negocio privado) se dejara de mentir y de favorecer intereses espurios y se acatara lo que dijo el señor juez».
Los residentes apuntan que el 26 de septiembre del 2005 Patrimonio autorizó la colocación de bolardos y que el Concello de Sarria obstaculiza la licencia para colocarlos atendiendo más a los intereses lucrativos de un negocio privado. También aseguran que la decisión municipal está pendiente de un recurso de reposición que tiene de plazo hasta el 2 de junio, previo al contencioso que en su momento podrían plantear contra la resolución del Concello.
También afirman que la propia clínica no cumple con la supresión de barreras arquitectónicas al tener un escalón a la entrada y que los responsables del centro no pueden avisar a los taxistas para que cubran los 18 metros que hay desde la entrada de la clínica hasta la carretera en la que espera una ambulancia.