Cuatro años para encontrarle dueño a doce pisos baratos

O INCIO

La falta de vivienda a precio asequible no es un problema que les quite el sueño a los vecinos de A Pobra do Brollón. Es la única deducción posible que se puede sacar de la peripecia de los primeros pisos de promoción pública construidos en el municipio. Son doce y llevan casi cuatro años terminados. Sólo uno tiene dueño. La Consellería de Vivenda y el Ayuntamiento buscan propietarios para los otros once, pero no consiguen encontrarlos.

Las doce viviendas fueron construidas en dos bloques de dos alturas levantados uno frente al otro en una calle de nueva construcción en la salida de A Pobra hacia O Incio. Si no hay demanda para ellas no será porque son feas o estén mal hechas. Hace tiempo que este tipo de edificios no tienen nada que ver con las viviendas sociales que se construían en el franquismo, con estética de barrio periférico y remates baratos. Los de A Pobra son de noventa metros cuadrados y acabados de calidad, todos los pisos son exteriores y tienen vistas al río. Los edificios están a un paso de la travesía central del pueblo en una calle ancha con aceras nuevas. Y como todas las viviendas de promoción pública, sus precios están muy por debajo de los de mercado. Pero no se venden.

José Luis Maceda se encontró con la papeleta el año pasado al llegar a la alcaldía. Cree que el problema fundamental es el formato elegido. «O que di a xente é que para vivir da Pobra prefire unha casa, que se teñen que mercar un piso élles mellor mercalo en Monforte», afirma.

A menos de diez kilómetros de la capital comarcal, la competencia de Monforte es demasiado dura. Los precios no son comparables y hace años que en Monforte es imposible encontrar un piso nuevo por los 42.000 euros que, en función de la renta de los aspirantes, pueden costar los de A Pobra. Pero un piso adquirido en Monforte sin el paraguas de la promoción pública es posible revenderlo. «Estes pisos teñen que ser unha primeira vivenda e non vale pensar en vendelos pronto para sacar uns cartos, porque o impiden as normas da consellería», explica el alcalde.

Después de dos procesos de adjudicación que quedaron prácticamente desiertos, el Ayuntamiento y la consellería han decidido abrir la mano, y ahora aceptan también a aspirantes que vivan o trabajen en los municipios vecinos de Monforte y Bóveda. El proceso de selección se cerrará el día 25. Ampliar el abanico a Bóveda y Monforte puede haber dado resultado. En el Ayuntamiento tienen constancia de que ya hay aspirantes para la mayoría de las casas.

Los responsables municipales quieren ocuparlas cuanto antes. Tenerlas tanto tiempo vacías las convierte en blanco fácil para los gamberros. De hecho, algunos portales tienen ya los cristales rotos y hay puertas con las cerraduras reventadas.