No podía ser tan fácil. El guión de la larguísima película del canon de energía pedía un poco de suspense antes del desenlace. El frenazo es un recordatorio de que en Chantada ya no hay mayoría absoluta, y que los socios de gobierno se arriesgan mucho si llevan al pleno asuntos de calado sin cerciorarse previamente de que tienen el sí de la otra pata de la coalición.
¿Pero hay +realmente riesgo de que se frustre el pago del canon? No parece. Para empezar, todos se dicen conformes en el cálculo de lo que la Diputación le debe a Chantada. Y eso no era tan fácil como se podría suponer. Llegar al debe final de 4.949.408,21 euros requirió echar muchos números, y la contabilidad admite siempre múltiples enfoques, sobre todo en cifras tan largas.
En el BNG chantadino admiten dudas sobre la fórmula empleada para llegar al resultado final. Pero todo apunta que donde quieren dar batalla no es en el cuánto, sino en el cómo. Quieren un compromiso de que el dinero se gastará en lo que decida el Ayuntamiento La actual formulación del convenio adjudica ese privilegio a la Diputación, pero Besteiro se ha cansado de prometer que no habrá discrepancias. También lo repiten en el PSOE chantadino, y lo cierto es que la sintonía entre la Diputación y el Ayuntamiento (gobernados por coaliciones de idéntico color político) invita a pensar que el diseño del plan de inversiones será sencillo.
El portavoz socialista en la corporación de Chantada, Roberto Iglesias, dijo en el pleno algo que suena a pista de por dónde van los tiros: «Pensen que igual este acordo se ten que trasladar a outros concellos». En la mayoría de esos otros municipios que también tienen embalse gobierna el PP. Y en este caso, la administración que planifique y ejecute las obras es la que tiene todos los boletos para embolsarse el rédito político.