Antonio Muíña conoce de cerca la feria como alcalde, ya que ha supervisado los preparativos desde el inicio. Desde entonces -hablamos de la primera mitad de la pasada década- el certamen ha cogido protagonismo como principal referente exterior del municipio de Friol.
-¿Debe de realizar siempre el Concello un trabajo de organización y tutela como ha hecho hasta ahora?
-El Concello siempre estará. Si no tutelase la feria, no sería igual. Lo que se hace es suprimir la recepción. Aquí promocionamos los productos, y con ellos, al mismo tiempo, los atractivos del municipio. Queremos que el queso y el pan sean los protagonistas.
-¿Se ha logrado ese objetivo?
-Sí. Hay gente que con antelación pregunta cuándo va a ser la feria. Hay además un buen porcentaje de gente que es asidua desde la primera edición y que ya tiene sus vendedores de referencia. Además hay queseras que van reservando producción para la feria
-¿Se ha tocado techo?
-Hay un perfil clásico. Mantener una feria de productos de este tipo no es fácil. Tengo la esperanza de que a medio plazo se establezca algún tipo de cooperativa; pero también creo que la feria tocó techo y se mantiene estable desde el principio. En los primeros años hicimos un esfuerzo titánico y conseguimos hacer una feria estable.