No es fácil de entender. Todo lo contrario. La situación en la que prestaron servicio los 16 agentes interinos que cesaron en sus funciones hace pocas semanas es uno de esos casos que ponen a prueba la lógica del sistema.
El Concello convocó 16 plazas para agentes interinos. Efectuado el correspondiente proceso selectivo, comenzaron a prestar servicio, y lo hicieron durante años y hasta hace muy pocas semanas. Una parte del tiempo de trabajo discurrió desde que los tribunales anularon la convocatoria del proceso selectivo por el que fueron contratados. Los meses pasaron entre iniciativas judiciales de quienes habían recurrido las bases de la convocatoria y la defensa por el Ayuntamiento de sus postulados. Y así llegó la pasada primavera y con ella la ley de coordinación de policías locales.
La citada norma en su disposición adicional segunda establece que los vigilantes y auxiliares de policía e interinos que en el momento de entrada en vigor de esta ley tuvieran una antigüedad mínima de tres años y estuvieran prestando servicio se incorporarán a la Policía Local, previa superación de un concurso oposición. Esta fórmula les permitiría que se les tuviesen en cuenta los servicios prestados. Para cubrir la desaparición de los 16 puestos interinos, el Concello convocó otras tantas plazas de carácter funcionarial en el citado cuerpo, mediante, como es obligado, oposición libre.
En resumen: 16 personas accedieron a otras tantas plazas de policías interinos y comenzaron a prestar servicio; al hilo de un recurso, los tribunales anularon la convocatoria, pero los agentes interinos siguieron en sus funciones. Ahora parece que nunca estuvieron en la calle.