Pedirán una auditoría sobre las finanzas de O Carballiño

C. Paradela

LEMOS

El principal punto del orden del día del pleno extraordinario de O Carballiño celebrado ayer era la aprobación de una operación de tesorería por importe de 300.000 euros para gastos corrientes que no trascendieron públicamente. Fue aprobada exclusivamente con los votos de siete ediles del PSOE, ya que la responsable de Cultura, Inmaculada Ucha no acudió a la sesión.

El debate de dicho punto propició un análisis crítico de la actual situación financiera de las arcas municipales por parte de la oposición, PP y BNG, y al anuncio, del grupo nacionalista, de presentar en el pleno ordinario de la próxima semana, el 4 de octubre, la petición de una auditoría parcial que «incida sobre o activo e o pasivo para conocer a situación real do Concello», explicó la portavoz del Bloque, Aurea de Francisco, quien reprochó además al grupo de gobierno que esté sin cerrar aún la cuenta municipal del año 2005.

Populares y nacionalistas se abstuvieron en la votación de la operación de tesorería justificando su voto en la responsabilidad de no poner trabas al Ayuntamiento a la hora de poder afrontar los pagos y debido al desconocimiento de la situación financiera real del Concello, según coincidieron durante sus intervenciones plenarias.

Áurea de Francisco recordó que el saldo pendiente de cobro durante el 2004 se cifró en más de 5,5 millones de euros y que al año siguiente «non só non se cobrou senón que pasou a 6.5 millóns de euros», por lo que recomendó «regular a situación contable para non hipotecar os orzamentos do ano seguinte».

El portavoz del PP, Argimiro Marnotes, cuestionó que en el presente mandato, iniciado el pasado mes de julio, ya se han hecho dos operaciones de estas características y que espera áun más según el ejemplo de los últimos años, donde se realizan cuatro o cinco anuales, de ahí que propusiese «buscar un equilibrio nos próximos orzamentos para que esto non suceda».

Carlos Montes, regidor socialista, defendió este tipo de operaciones y cuestionó que se mezclase el debate de su aprobación con el de las cuentas municipales, por lo que dejó claro después de reconocer que el Concello está endeudado, «coma todos», que no lo está al límite de la legalidad, puntualizó.