De la mano contra los peajes

Carlos Punzón
carlos punzón VIGO / LA VOZ

GALICIA

Oscar Vazquez

Alcaldes y empresarios piden a Madrid y Lisboa que sean sensibles a la relación de Galicia y el norte de Portugal y no obstaculicen su conexión

07 abr 2013 . Actualizado a las 02:06 h.

Desde que el Gobierno de Portugal tuvo la ocurrencia de cobrar en sus autovías mediante un complicado sistema de peajes las exportaciones de Galicia con Portugal han descendido en un año en 823 millones de euros. El paso fronterizo más antiguo de Europa, el que desde el siglo XII une sobre el río Miño Tui con Valença, es testigo de un acusado descenso en el tráfico de intercambio, aunque el primer peaje se encuentre a treinta kilómetros de la frontera.

«Muchos españoles creen que los peajes están ya en el puente sobre el Miño», exclama el alcalde de Valença, el socialdemócrata Jorge Salgueiro, para lamentar la falta de información que ha ofrecido en Galicia la Administración de su país. Él y su homólogo de Tui, Moisés Rodríguez (PP), no dudan en escenificar en la frontera la alianza de las poblaciones que representan, y con ello pedir a los Gobiernos de Lisboa y Madrid una sensibilidad especial para solventar los problemas que los peajes han causado en sus treinta meses de funcionamiento.

«No se trata de zonas limítrofes de dos países, es que es un mismo territorio», apunta el regidor tudense.

«El impacto de los peajes está siendo tremendo y no hay más que ver lo que ha caído el tráfico», advierte Luis Ceia, presidente de la Confederaçao Empresarial do Alto Minho. «Los gallegos no quieren tener problemas cuando vienen a invertir o a disfrutar de su tiempo y por eso han dejado de venir en gran número a causa de los peajes, porque no saben dónde pagar, cómo hacerlo o si van a tener contratiempos». Para el representante de la patronal los dos Gobiernos no saben qué significa la vecindad entre gallegos y portugueses. «Lisboa está a sus cosas y como siempre se olvida del norte», proclama Ceia.

Sentimiento antinorte

Aunque los gallegos pueden acudir sin problemas y sin peajes hasta su municipio por la autovía A-28, el alcalde de Viana, el socialista José María Costa, es uno de los regidores más activos contra los sistemas automáticos de cobro que se arrancaron en el norte de Portugal. Costa mantiene que el norte es donde siempre acude la Administración lusa para recaudar, pero con los peajes lo que cree es que se ha aislado a toda la zona, creando paro, bajada de inversiones y emigración.

El regidor de Viana ya ha anunciado que junto a los alcaldes de Ponte da Lima, Caminha, Monçao, Valença, Ponte da Barca, Melgaço, Arcos de Valdevez y Cerveira se opondrán por todos los medios a que los peajes se extiendan a más tramos como pretende su Gobierno.

«Cuando ya se puede pagar con el móvil el combustible o los párkings es incomprensible que no se pueda utilizar un mismo aparato de telepeaje para circular por vías de pago de dos países limítrofes», apunta el regidor de Valença, que califica de «obstáculo contra natura» el sistema implantado.

«Que no se preocupen. Dígale a los gallegos que vengan a Portugal sin problemas, porque el sistema de control por cámaras no es capaz de leer las matrículas extranjeras», asegura Jorge Passos, líder en el norte del movimiento contra los peajes.

Dudas sobre el control

Tras más de tres años de lucha contra el cobro por usar las autovías hasta entonces gratuitas, el portavoz del movimiento opositor asegura que no conoce que se haya parado para multar a ningún español por no pagar. «Además, los controladores de la concesionaria no pueden parar a nadie y los agentes de las Guardia Nacional Republicana no tienen manera de saber si un conductor ha pagado o no», mantiene.

Lo que sí saben en el distrito de Viana es que los peajes han multiplicado por ocho los costes logísticos de las empresas de la zona, que el comercio ha caído un 48 % desde que hay peajes y los restaurantes un 50 %.

«En Oporto el impacto de los peajes ahora se nota menos», apunta en su caso Rodrigo Pinto, presidente de la Asociación Portuguesa de Hostelería y Restauración. Cree que los gallegos toman ya la autopista directa hasta Oporto aunque sea más cara, «pero se evitan los problemas del sistema automático de las autovías», que en todo caso, espera se simplifique en breve para que desaparezcan los obstáculos entre Galicia y Portugal.