Un vigués aprovechó el descuido de la encargada cuando fue al baño
03 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.La Policía Nacional de Vigo lo tiene claro. Ni usted ni yo seríamos capaces de cargar en brazos un televisor de 42 pulgadas. Pero sí alguien con la corpulencia de un armario. «Aunque sea difícil de creer, hay gente fornida que puede levantar en brazos pesos de esta envergadura e irse tan anchos», comentan en la comisaría ante el insólito hurto de un televisor de tales dimensiones.
El suceso ocurrió el 27 de enero. Un cliente estaba en un local de hostelería de la calle Salvaterra, en el barrio vigués de Coia, cuando se percató de que la única empleada que lo atendía se marchó al baño.
Al ver que la dependencia quedaba sin vigilancia, se dirigió a la zona donde estaba situado el televisor, cuyo valor fue cifrado en unos 1.300 euros. Además, no se olvidó de llevar uno sus accesorios clave: el mando a distancia.
Rápidamente, desmontó el sistema de atornillado, bajó el monitor y cargó con él en brazos hasta la puerta. Cuando la empleada salió del servicio, no estaban ni el cliente ni la pantalla gigante en la que mostraban los mejores partidos de la temporada.
El caso pasó al grupo operativo del distrito policial de As Travesas. Los agentes identificaron como sospechoso a un vecino de Vigo, de 40 años, que ya había sido arrestado en una ocasión anterior. Tras diversas gestiones, los policías lo arrestaron el miércoles por la mañana en la plaza de A Miñoca, a un kilómetro de donde, supuestamente, había perpetrado el hurto.
No lo revendió
El hombre no había intentado revender el televisor sino que se lo había quedado para él. Los agentes registraron diversas dependencias que ocupaba el implicado y localizaron el botín intacto.
El monitor gigante fue devuelto a su propietario, que lo volvió a colocar en su local, aunque ahora dotado de una mayor sujeción para evitar nuevas tentaciones por parte de los clientes. El implicado quedó detenido como presunto autor de un delito de hurto. Posteriormente fue puesto a disposición del juzgado de guardia.
La policía destaca la fuerza del ladrón, que fue arrestado a un kilómetro de donde cometió el hurto