El descontrol parece ser de tal calibre que los investigadores de Extranjería de Lugo descubrieron que los guineanos a los que acabaron deteniendo no solo eran pareja, sino que tenían seis hijos en común. A pesar de ello, para conseguir los papeles y aprovechando que en el registro de parejas de Lugo apenas tenían que justificar su situación, lograron novios gallegos y con ellos obtuvieron la residencia española que ahora, posiblemente, les será denegada por la autoridad competente.
Los investigadores descubrieron, además, cómo la pareja guineana no tuvo reparos a la hora de hacer constar ante el Concello lucense la misma dirección de residencia.
El varón se buscó como pareja a una lucense. Ambos fijaron la residencia en un piso de Lugo. La mujer, por su parte, encontró un carballés y fue en esta localidad coruñesa donde la pareja estableció el domicilio.
Lo de fijar el lugar de residencia no era más que una simple simulación para cerrar los trámites burocráticos, porque la policía hizo un seguimiento a los guineanos y comprobó que no mantenían ni la más mínima relación con sus parejas gallegas. Continuaban viviendo juntos en el mismo domicilio.
Tanto la mujer lucense como el vecino de Carballo jamás vivieron en el domicilio en el que aparecen censados y que fue aportado en el registro municipal de parejas de Lugo.
Aún queda por investigar si entre los dos gallegos detenidos existe alguna relación y cuál era su situación económica antes y después de tener pareja guineana.