Zapatones ingresará voluntariamente en un centro asistencial cerca de Santiago

nacho mirás SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

El jueves expiraba el plazo que le dio su casero para desahuciarlo

13 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

«Voy a intentarlo. No lo tengo muy claro, no sé nada del centro al que voy a ir, pero tengo que intentarlo. A ver si me entiendes...». Juan Carlos Lema Balsas, el alter ego de Zapatones, el peregrino del Obradoiro, ingresará dentro de unos días en un centro asistencial del entorno de Santiago donde, con la ayuda de un equipo especializado, intentará librarse de un viejo problema que lo consume.

El propio Juan Carlos confirmaba ayer su decisión y lo hacía después de entrevistarse con una asistente social en el centro sociocultural de Fontiñas, en Santiago. «Me han dicho -contaba- que harán todo lo posible para echarme una mano, me han expuesto todas las opciones, pero insisten en que tengo que poner de mi parte. A ver si me entiendes...».

Se le entiende. Lo primero es tratar el problema urgente, el que lo consume por dentro y por fuera. Después, operarse de unas cataratas que le ensombrecen la vista; y, entretanto, recibir asistencia psicológica y médica integral para reforzar, poco a poco, esa dignidad a la que tanto apela él mismo cuando pide ayuda.

Zapatones se dispone a cambiar de vida en un momento límite, ya que el próximo jueves expiraba el plazo que le dio su casero para abandonar voluntariamente el bajo de Brañas de Sar en el que sobrevive desde hace casi once años. El peregrino confía ahora en que el propietario de la vivienda le conceda los días de «gracia» que necesita para embalar sus bártulos, colgar en la percha el traje de superhéroe y cambiar de aires por una temporada.

No va a ser coser y cantar. Zapatones es gato escaldado y no se fía ni de su sombra. «¿Sabes algo de ese centro? ¿Qué haré allí solo?», pregunta insistente.

Calidad de vida

Lo primero que ganará es calidad de vida, ya que la casa que habita se encuentra justo encima del río Sar; no es una exageración decir que hace más frío dentro que fuera. En los últimos meses, el controvertido inquilino se abandonó tanto que incluso sorprendía a quien lo ha visto en sus momentos más bajos.

Desde que la semana pasada se hiciera pública la situación límite de Zapa, no han dejado de llegarle ofrecimientos. Incluso Stop Desahucios se interesó por su caso. También ha recibido críticas, es cierto, y algunas demoledoras. Pero Zapatones ha tenido una vida llena de complicaciones y de desgracias desde el mismo momento en que nació, así que la luz que se le enciende ahora en el túnel es una luz de esperanza. El director de Proyecto Hombre Galicia, Ramón Gómez Crespo, decía días atrás que la solución para Juan Carlos pasaba, primero, por someterse a un tratamiento en un centro especializado. En la misma línea se pronunciaron los servicios sociales de Compostela, así como entidades como Cáritas Diocesana que, desde el primer momento, le ofrecieron ayuda. Todos, en cualquier caso, insistieron en que, sobre todo, tendría que ser él el que se prestara a ser ayudado. Y parece que, por fin, el hombre más fotografiado de Galicia ha decidido dar un paso.

Quienes van a tener que acostumbrarse a su ausencia son las docenas de turistas que, cada día, lo buscan para retratarse a su lado. Y también artistas, mandatarios y famosos de más o menos pelaje que le han sacado un buen rendimiento gráfico al hombre asustado que, por el día, se transforma en Zapatones.

«No sé nada del centro al que voy a ir, pero tengo que intentarlo»

Juan Carlos Lema Balsas