Van 153 días atrapados en Laxe

J. v. Lado, t. longueira CARBALLO / LA VOZ

FERROL CIUDAD

Los supuestos rescatadores dicen que no es cierto que estén secuestrados

03 nov 2011 . Actualizado a las 13:36 h.

Hoy se cumplen cinco meses desde que los tripulantes del velero Searing, Jean Hager y Roberto Bertaggia, recalaron en la playa de Laxe, adonde se dirigió su barco después de garrearle el ancla. Desde entonces están envueltos en un proceso judicial con los patrones del Cabo de Laxe, el Fernando José y el Xío, los tres pesqueros que remolcaron el yate al puerto y cuyos propietarios quieren cobrar por el servicio prestado.

Hager y Bertaggia no están dispuestos a pagar, porque dicen que nunca pidieron esa ayuda y que su barco no se encontraba en peligro. Para ello aportan el informe firmado por dos profesionales de la Marina Mercante: el patrón de altura Juan José Devesa Leira, y el capitán y comisario de averías Paulino José Gasalla Aller, ambos de Ferrol.

En ese texto, los expertos detallan que las condiciones del mar, que no superaba «los 20 centímetros de altura», donde la «visibilidad era muy buena» y el viento soplaba del nordeste con una intensidad de entre 27 y 47 kilómetros por hora; implican que el velero no estuvo en peligro «en ningún momento». Aún en caso de que llegase a varar, «lo hubiese hecho de forma suave sobre un costado» y, en la siguiente pleamar, «sería sencillo colocarlo de nuevo en aguas claras».

En cambio, el abogado de los pescadores, Adolfo Boadilla, quiso rebatir algunas de las acusaciones lanzadas por Hager y Bertaggia contra sus clientes porque las considera «graves» y «posiblemente delictivas». En primer lugar asegura que nunca pidieron 26.000 euros. «Lo único que hay es una asistencia marítima y un procedimiento normal que el juzgado tiene la obligación de abrir de oficio y que fue el que fijó un embargo de 20.000 euros sobre el barco; no fuimos nosotros», explica el letrado, quien asegura que, a lo largo de su trayectoria, atendió 700 casos similares y que «en la vida» se había encontrado con una situación como esta, de la que responsabiliza a los navegantes. «No es verdad que alguien los tenga secuestrados, ni nada parecido. Con un simple aval bancario o una carta de garantía gratuita, el barco quedaría liberado inmediatamente», añade el abogado, quien no piensa pedir otro peritaje, pues considera que los hechos y el testimonio del capitán del Don Inda, presente en el lugar, le dan la razón.