La Xunta corrige su previsión y asume el reto de dejar un texto consensuado
09 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Es uno de los compromisos de mayor calado asumidos por el Gobierno de Feijoo para esta legislatura, pero tendrá que esperar a la próxima. La nueva Lei do Solo seguirá al final del mandato en el cajón de asuntos pendientes. La Xunta admite que los que eran unos plazos ajustados son ya imposibles, y su objetivo pasa ahora por consensuar un texto en el Parlamento en torno a la demanda de un marco más claro que facilite la tramitación del planeamiento. El Ejecutivo pretende que esas líneas básicas queden definidas al final de la legislatura.
Como primer paso, la Xunta prepara un documento en el que analizará los problemas detectados en la aplicación de la Lei 9/2002 y reflexionará sobre los aspectos a corregir. Ese trabajo será presentado tras las elecciones a los grupos parlamentarios, en el seno de la ponencia creada en la Cámara para elaborar la nueva ley. Urbanismo anticipa que «non será un borrador, nin moito menos un texto pechado», sino un texto «analítico» a partir del cual los grupos deberán acordar una norma más sencilla, clara, y con vocación de continuidad.
El gran reto de este proceso es fraguar ese consenso del que adoleció desde su gestación la ambiciosa ley promovida por Cuíña y las ocho reformas encadenadas en sus 9 años de vigencia. El acuerdo no será sencillo. La revisión del texto que, en marzo del 2010, abrió una puerta para legalizar casas y naves construidas sin licencia estuvo cerca de salir adelante con el apoyo de PP y PSOE, pero los socialistas se desmarcaron a última hora por no conseguir un compromiso expreso de la Xunta para blindar a la acuicultura cabo Touriñán y el resto de la Red Natura. Desde entonces, decisiones como las adoptadas en Barreiros han distanciado al PP con PSOE y Bloque. Pero el Gobierno de Feijoo tiene claro que el pacto es imprescindible.