Santiago tiene un ojo de cada color. La realidad de la ciudad vieja es que los establecimientos no encuentran herederos. Desde la asociación Acotes han contabilizado un cierre del 2,13 % de los comercios desde enero del 2011. De estos, la mayoría son debidos a jubilaciones. Y, sin embargo, no descartan que la cifra crezca con la llegada del otoño. Las historias del Ensanche tienen un matiz distinto. Muchos de los locales son veletas: se inauguran, resisten unos meses y vuelven a dejar el espacio vacío para llenarse con nuevas ideas. No obstante, con la inclusión de esta zona en el itinerario del peregrino y el aumento de calles de dirección única, este año los turistas se han dejado ver por el corazón del Ensanche. Realmente, «donde se nota el cese de la actividad es en el extrarradio», comenta Delmiro Prieto, de la fundación Santiago Centro.
Propietarios y asociaciones coinciden en señalar que la densidad comercial es alta y no se ajusta a la realidad del mercado, así como el precio de los alquileres, pese a que en los últimos tres años han bajado una media de un 20 %. El costo de los mismos en el casco antiguo «está unificado -explica Bello- nunha media de 2.500 euros». Al respecto, Antonio Pérez, presidente de Acotes, opina que el aumento de la efectividad y la expansión de Internet reducen la necesidad de superficies. «Agora hai locais baleiros que antes non estaban», asevera Pérez. La próxima apertura del centro comercial de As Cancelas o el de O Milladoiro, que se vieron obligados a ralentizar las obras, constituyen maneras de «destruír as cidades», además de ser pan para hoy y hambre para mañana, añade. «En el Ensanche, cada calle tiene su forma de vida», relata Esperanza Castro, la dueña de la frutería Entrenaranjos. Ostenta su negocio en una de las calles céntricas de la zona nueva. La diversidad de comercios y locales de ocio ayudan a sostener el bullicio, cuenta.
Los comerciantes del casco histórico, por su parte, dicen vender «con mucho trabajo». La época de oro ha tocado fin y los mercaderes resisten. El turismo sigue siendo su mejor baza.