En la misma situación procesal se encuentran ya otras seis personas
El jefe de estudios del colegio Liceo La Paz, de A Coruña, donde un niño de 4 años se ahogó en su piscina durante las clases de natación en marzo del 2009, también será llamado a declarar como imputado una vez que ya lo han hecho los dos propietarios del centro. La decisión se debe a la «descoordinación y descontrol» que había en las clases de natación, deficiencias achacables a los dueños del colegio y, ahora, extensible al jefe de estudios. Además de estos, también están imputados la monitora de natación, el socorrista, el coordinador de actividad de piscina y el director técnico.
La Audiencia Provincial repasó en un auto de apelación propuesto por José Luis Aranguren, el abogado que representa a la familia del menor, lo que ocurrió en la piscina del Liceo La Paz el 30 de marzo del 2009 para argumentar las razones por las que todas esas personas han de ser consideradas como imputadas penalmente. Para la jueza, está claro que el niño se cayó al agua «y permaneció en ella fuera de control de la monitora y del socorrista. Si puede ser fortuito que un niño se caiga a la piscina, en modo alguno puede serlo el que no haya sido visto por nadie hasta que ya no pudo hacerse nada para salvarlo». En este caso, según el tribunal, «llama la atención que el socorrista realice labores de monitor colocando burbujas, retirándolas y, sobre todo, acompañando a los niños a las duchas. Si hubiera permanecido todo el tiempo en la piscina limitándose a vigilar y permanecer atento a lo que los niños hacían cuando quedaban fuera del ámbito de la monitora, acaso el fatal desenlace no hubiera ocurrido». Con estas palabras, la Audiencia Provincial de A Coruña no quiere decir que el socorrista tenga una mayor responsabilidad, «sino que de algún modo podría haber responsabilidades de la persona a la que correspondiera asegurar que el socorrista no hiciera actividad alguna que pudiera suponer una desatención del perímetro de la piscina».
Descoordinación
En este sentido, se recuerda que la ley autonómica obliga al socorrista a permanecer todo tiempo en la piscina. Al juez le «sorprende», además, que «solo se pasaba lista a los niños antes de entrar al agua, pero no al salir». La «descoordinación y el descontrol también quedan patentes en el hecho que la monitora se ausentó para ir al baño».
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