El ex alcalde y su mujer aparecieron sin vida en su cama
21 ene 2011 . Actualizado a las 14:49 h.El ex alcalde de Cerceda Jesús Orgeira Muíño y su esposa, Carmen Rodríguez Candal, aparecieron muertos por intoxicación ayer por la tarde en su casa de O Pao do Lobo, en la parroquia de Queixas. El forense y la Policía Judicial todavía no han aclarado las causas del fallecimiento, aunque descartaron por completo que se tratase de un hecho violento.
El matrimonio se había comprometido a desplazarse por la mañana hasta A Coruña, donde ultimaban la instalación de un nuevo negocio. Sobre las tres de la tarde, José Manuel, el único hijo de ambos, en vista de que sus padres no aparecían y que tampoco contestaban las repetidas llamadas telefónicas, se desplazó hasta la vivienda, situada en el número 50 de la citada localidad. Al llegar, descubrió que la puerta principal tenía la llave puesta por dentro y le era imposible abrirla. Llamó al empresario Genaro Rivas, uno de los mejores amigos del matrimonio, para que este a su vez lo pusiese en contacto con la Policía Local.
Como la comunicación se retrasaba, rompió una ventana del lateral de la casa y, al entrar, descubrió a sus padres acostados y ya sin vida. Según informaron fuentes de la investigación, se encontraban completamente tapados con la ropa de la cama, en posición de descanso y sin ningún signo de violencia. El hombre, de 66 años, tenía un ligero rastro de espuma en la boca y la mujer, también sexagenaria, había vomitado una pequeña cantidad de alimento. Ambos mostraban indicios de llevar varias horas fallecidos, con lo que, según las primeras pesquisas, podrían haber perdido la vida mientras dormían.
Los propios familiares y amigos dieron aviso a la Guardia Civil, que desplazó a dos agentes del puesto de Ordes. Al mismo tiempo, se personó un médico del centro de salud de A Laracha y, posteriormente, llegó un forense desde A Coruña. También se movilizaron dos miembros de la Polícia Judicial, que estuvieron tomando muestras de los cadáveres y la casa hasta pasadas las 20.00 horas.
Durante ese tiempo, los agentes y el forense trataron de detectar la sustancia que pudo provocar el fallecimiento.
La hipótesis inicial apuntaba a una inhalación de gas, que no se pudo confirmar dado que la instalación de butano estaba cerrada y tampoco se percibía ningún olor de este tipo en la habitación matrimonial. La caldera de la calefacción, que funciona con leña, también fue objeto de examen, puesto que ya había sufrido una avería grave hace unos meses. Sin embargo, el mecanismo se encuentra en el sótano de la casa y, aparte de climatizar el propio bajo, solo calienta el agua que sube por los radiadores. Además, tiene la salida de humos por el exterior.
Lo otra teoría manejada por los investigadores es la ingesta de algún alimento en mal estado, que parece descartada porque estuvieron comiendo por la tarde con otras personas a las que no les ocurrió nada. Según informaron fuentes policiales, está meridianamente claro que el matrimonio murió intoxicado, pero solo la autopsia que le practicarán hoy en A Coruña podrá determinar con qué sustancia.
La vivienda de la pareja estuvo rodeada por decenas de familiares y amigos durante toda la tarde. En el pleno municipal, que se celebró ayer por la noche, se guardó un minuto de silencio y el Concello ha decretado un día de luto oficial.