El incendiario tipo actúa solo, no tiene antecedentes y está poco cualificado laboralmente

Julio Á. Fariñas REDACCIÓN/LA VOZ.

GALICIA

Los pirómanos solo aparece relacionados con el 7% de los fuegos que se registran en territorio gallego

10 ago 2010 . Actualizado a las 15:18 h.

Varón, de más de 30 años de edad y menos de 70, sin antecedentes penales, poco cualificado laboralmente, residente en zonas rurales, adecuadamente socializado y que en contadas ocasiones ha estado a tratamiento psicológico o psiquiátrico. Son los rasgos del perfil psicosocial del incendiario gallego, según información que ofreció ayer el fiscal superior de Galicia, Carlos Varela.

Los datos proceden de un estudio que desde hace tres años vienen realizando agentes adscritos a la sección de análisis de la conducta delictiva de la Unidad Técnica de Policía Judicial de la Guardia Civil, en colaboración con profesores de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid.

Este estudio se puso en marcha en junio del 2007, a instancias de la Fiscalía gallega, que abrió unas diligencias de investigación -las 56/2006- tras la oleada de incendios forestales -1.900 fuegos- registrada en la comunidad autónoma en el verano del 2006, especialmente entre los días 4 y 15 de agosto.

Sin cambios

La Fiscalía Coordinadora de Medio Ambiente y Urbanismo asumió esa iniciativa, la hizo extensiva a todo el territorio nacional y publicó los primeros resultados en su memoria correspondiente al 2008, publicada en mayo del año pasado, que, al menos en el caso de Galicia, ofrecían un perfil del incendiario casi idéntico al presentado ayer por la Fiscalía gallega. Al igual que ahora, ya entonces quedaba claro que los incendios forestales en Galicia no tienen vinculación alguna con la delincuencia organizada, como se insinuó desde algunas instancias políticas en la oleada del 2006.

Los datos ofrecidos ayer por el fiscal superior de Galicia proceden del análisis de un total de 138 fuegos forestales registrados en Galicia durante el año 2008.

En cuanto a los hechos objeto de investigación -los incendios-, el 68,8% fueron intencionados, es decir, no fortuitos. Se consideran intencionados los provocados por «prácticas tradicionales inadecuadas» -la quema de rastrojos, por ejemplo-, que suponen casi el 24%, y los «sin sentido» -sin motivo aparente-, que llegan al 21%.

También se clasifican como intencionados los que persiguen la obtención de beneficio particular -cinegético, entre otros-, que suponen casi el 18%; los que buscan hacer daño a terceros -5,1%-; así como los atribuidos a pirómanos, que son algo más del 7%. A los llamados intencionados hay que sumar los derivados de imprudencias -barbacoas, colillas, artefactos pirotécnicos y demás-, que son algo más del 25%, y casi un 6% los imputados a causas sin determinar.

El mechero como arma

El mechero es el arma preferida de los incendiarios. Es el instrumento de ignición habitual en algo más del 50% de los fuegos, seguido a mucha distancia de las chispas de la maquinaria, que no llegan al 7%. La utilización de sustancias acelerantes del fuego solo se detectó en el 3,6% de los casos estudiados.

A la hora de analizar a los autores de los fuegos, el estudio concluye que un 94,2% son varones, menos del 5% de nacionalidad no española, y en una franja de edad entre los 30 y los 70 años, aunque a nivel nacional la mayoría están por debajo de los 47 años. Más de la mitad están casados y menos del 20% tenían antecedentes policiales. En cuanto a su situación laboral, el 42% trabajaban de forma regular (la mayoría en la construcción y la agricultura), y algo más del 36% eran jubilados. El nivel educativo revela que la mayoría de los responsables de los incendios eran analfabetos o solo tenían estudios elementales. En general, son personas con buenas relaciones sociales que suele ocupar su tiempo libre en compañía de alguien.

Desde la crisis del año 2006 han sido detenidos 733 presuntos incendiarios -47 en lo que va de año-, y desde el 2007 se dictaron 148 sentencias, el 70% de ellas condenatorias.