Una de las dudas que está empezando a despejar el Parlamento portugués sobre la confusa ley de pago de peaje en las autovías es el sistema de cobro. Ayer quedó eliminada la utilización obligatoria de un chip, con el que el Gobierno luso pretendía cobrar el uso de dichos viales de manera automática controlando las matrículas de los vehículos. Su empleo queda considerado a partir de ahora de carácter voluntario.
¿Qué sistema habrá que utilizar entonces para viajar por las autovías portuguesas del norte a partir del 1 de agosto? La decisión final se conocerá la semana que viene, una vez debatidas las alegaciones, pero la opción más viable parece ser la utilización de una tarjeta de prepago, como la que se emplea en los autobuses urbanos. El lugar en el que se podrán adquirir estas tarjetas es otro misterio sin resolver, pero fuentes parlamentarias avanzaban ayer que, por lógica, se dispensarían en gasolineras y áreas de servicio de las autovías afectadas, en oficinas de correos portuguesas y en las de Vía Verde, las que regulan el telepeaje en las autopistas lusas.
Lo que sí está claro es que los conductores que vulneren esta medida se arriesgan a la imposición de multas que pueden ir desde los 120 a los 600 euros, según el número de pórticos de peaje superados sin pagar. En todo caso, en Portugal se barajan ya cifras de sanciones de hasta 3.000 euros. El vehículo será además inmovilizado.
Dinero y tiempo
Las reacciones de la oposición a esta medida recaudatoria del Gobierno luso han surgido a uno y otro lado de la frontera, por considerar que se trata de un freno al desarrollo de la eurorregión y un obstáculo para el turismo y el comercio. Basta un ejemplo para comprobarlo. Con la nueva ley, la autovía A-28 Valença-Oporto, una de las más transitadas por los gallegos que viajan al país vecino, costará 8 euros (ida y vuelta). Además, la única alternativa libre de pago que comunica la localidad de Valença con Oporto será la N-13, que triplica la duración del viaje y tiene un alto índice de siniestralidad. El recorrido de 128 kilómetros por esta carretera nacional lleva 2 horas y 45 minutos, mientras que por la A-28 supone 1 hora y 24 minutos.