Vertido rico, vertido pobre (sin British Petroleum)

Pablo González
P. González REDACCIÓN/LA VOZ.

GALICIA

09 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Es loable que la Fiscalía recurra a la experiencia de la Administración estadounidense con el Exxon Valdez para cuantificar en dinero contante y sonante tantas y tantas cosas que el Prestige desbarató a las que el mercado no pone precio. ¿Cuál es el valor de la imagen que recorrió el mundo de unas islas Cíes manchadas por el fuel? Existen métodos con rigor científico que pueden cuantificar estos intangibles. El problema, desgraciadamente, es tener una empresa solvente que pague los daños.

Si en el Erika había una Total Fina dispuesta a abonar las primeras indemnizaciones y colaborar en los gastos de la limpieza, en la marea negra del golfo de México hay otra multinacional, British Petroleum, dispuesta a lavar su imagen con dólares, no vaya a ser que peligren futuras concesiones de explotación. De hecho, la petrolera ya ha abonado 239 millones de dólares para proteger el litoral del vertido, además de otros 51 para las primeras indemnizaciones. Y esto es solo el principio.

En el caso Prestige , por contra, ni siguiera se ha podido ejecutar un simple embargo al armador en Atenas. No solo porque se oculta en una serie de empresas fantasma en las que nadie coge ya el teléfono, sino porque la Justicia de Grecia, un país de la Unión Europea, ni siquiera se ha molestado en ejecutar la orden. El peso político de los países afectados juega su papel en las mareas negras. Pero también es crucial que el dueño de la carga del Prestige sea una empresa de un dudoso conglomerado ruso que ya ha sido convenientemente rebautizada en un paraíso fiscal suizo.

Además del litigio contra la clasificadora en Nueva York, en la búsqueda de la solvencia perdida del Prestige quedaría en penúltima instancia la aseguradora del London P&I, protegida por las leyes internacionales suscritas por España que limitan la responsabilidad del armador y, por tanto, de su póliza. Esas mismas leyes que la Administración estadounidense decidió no acatar de forma unilateral, para que la historia viniese a darle la razón con casos como el de la plataforma petrolífera, donde la responsabilidad ilimitada será un asidero legal de primer orden.