Exculpa a su esposo de rociarla con gasolina y prenderle fuego

Jesús Manuel García

GALICIA

«No soy consciente de lo que pasó», dijo el acusado en el juicio celebrado en Ourense

28 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

En la noche del 22 de enero del 2008, una vecina de Ourense acabó quemada tras ser rociada con la gasolina de un bote para recargar un mechero. Su marido se sentó ayer en el banquillo de los acusados de un juzgado ourensano como supuesto responsable de estos hechos. El hombre se quedó inmóvil mientras la mujer ardía, pero no reconoció los hechos, sino que aseguró que no recordaba nada. Este ha encontrado una aliada contra las acusaciones del fiscal en su propia mujer, que ayer lo exculpó por lo ocurrido. «No me echó la gasolina encima con intención. Bebió y sin querer, al cargar el mechero, vertió gasolina en mí y, al arder, cogí un cojín y luego un paño con lejía en la cocina. Imagino que la lejía me dañó la piel», dijo ayer.

Según la declaración de ayer, el incidente se originó después de que el hombre amenazase a su esposa con matarla si no se iba de casa. La acusación sostiene que, a las tres de la mañana, Arturo M. le pidió un café a su mujer, esta se levantó y se lo hizo y conversaron unas dos horas. Ella volvió a la cama, y él, al ordenador, para despertarla más tarde y enseñarle un apartamento que había encontrado en Mar del Plata, en Argentina. Hablaron y de repente, según la denuncia, él amenazó a la mujer. El fiscal pide 9 años de cárcel por homicidio en grado de tentativa y dos más por malos tratos habituales, además de no comunicarse con ella durante 15 años.

Arturo dice que no recuerda nada. Tiene incapacidad laboral y está a tratamiento. «No intenté matarla», dijo ayer en el juicio. Aquella noche cogió un bote de gasolina en el comedor «y no supe bien qué hice con él». Añadió que a veces la echaba de casa y que ella volvía «a los cinco minutos, porque ya sabe cómo soy yo».

La víctima dijo que cuando tenía moratones «eran normales», pero que su esposo nunca le pegó. La mujer renunció a la indemnización porque él le dio 14.000 euros y su pensión mensual de 2.000. Ella quiere que salga de prisión. Ambos están a tratamiento psicológico por un accidente de coche en el que murieron tres familiares de ella. «Yo me siento querida por mi marido», aseguró la víctima, que tiene quemaduras en cara, cuello y hombro y brazo derechos. De hecho, tras el suceso la mujer fue llevada a Povisa al tener entre un 8 y un 10% del cuerpo quemado.

Dependencia afectiva

Las psicólogas que atendieron a la mujer declararon que tiene dependencia afectiva de su marido y síntomas característicos de las maltratadas: «Va disculpándolo al no reconocer que la situación entre ambos no es buena».