El PSdeG se topa con resistencia para romper con la acumulación de cargos

GALICIA

La dirección del PSOE gallego se está topando con la resistencia frontal de sus cargos electos para aplicar aquella máxima de «unha persoa, un cargo» con la que Pachi Vázquez asumió la secretaría general del partido en el congreso de Pontevedra, celebrado hace diez meses. El líder socialista aprovechó la remodelación que tenía que hacer en O Hórreo -motivada por la renuncia al escaño de la ourensana Laura Seara- para intentar aplicar la nueva doctrina a los cinco diputados que compatibilizan el acta con cargos en los concellos. No obstante, todos los afectados escurrieron el bulto y solo parecen dispuestos a soltar lastre si la decisión es generalizada.

En el Parlamento gallego, la acumulación de cargos afecta a Beatriz Sestayo y Concepción Burgo, que aparte de ser diputadas tienen responsabilidades de gobierno en las ciudades de Ferrol y Lugo. A ellas se suma Silvia Fraga, que forma parte del ejecutivo local de Cerceda (A Coruña), así como Sonia Verdes y José Tomé Roca, portavoces del PSdeG en los concellos lucenses de Vilalba y Monforte, respectivamente.

Todos ellos han sido sondeados por el líder socialista para cumplir en el plazo de mes y medio con la nueva doctrina, de tal forma que se condicionó su promoción en el seno del grupo parlamentario a la perspectiva de renunciar a sus responsabilidades como concejales. El propio portavoz del PSdeG, Xaquín Fernández Leiceaga, remató ayer la reunión del grupo parlamentario, celebrada en O Hórreo a puerta cerrada, advirtiendo que la reordenación del equipo parlamentaria debería ir acompañada de las renuncias de todos aquellos que acumulan responsabilidades en los concellos.

Leiceaga, pieza clave

Con estas premisas, Pachi Vázquez -que será el presidente del grupo- le dio ayer carpetazo a una remodelación en la que Leiceaga ve reforzada su posición como portavoz parlamentario, tras las visibles diferencias que mantuvo con el secretario general del PSdeG durante la tramitación de la ley de cajas de ahorros. El diputado compostelano se convierte así en una pieza clave de los socialistas en la Cámara, donde repartirá juego con otros seis viceportavoces y coordinadores de área. Entre ellos estará Mar Barcón (área territorial), de la que dependerán los portavoces de medio ambiente o infraestructuras, así como Abel Losada (área de economía), que coordinara a los portavoces de hacienda, industria, medio rural y pesca. José Manuel Lage Tuñas (área institucional) coordinará las acciones en materia de presidencia, administración pública y justicia, mientras Beatriz Sestayo (política social) coordinará las iniciativas de sanidad o dependencia.

Los dos últimos portavoces de área son Concepción Burgo (cultura), que coordinará también a los portavoces de educación y lengua, y José Luis Méndez Romeu (área exterior), que en este caso se coordinará tan solo a sí mismo en calidad de portavoz de asuntos europeos y de emigración.

La reestructuración también deja en manos de Silvia Fraga la portavocía de igualdad, mientras que Ricardo Varela asume la comisión de control de la CRTVG. La última novedad es que la diputada de Valdeorras Carmen Acuña entra en la permanente del grupo parlamentario en sustitución de Laura Seara.

Mayor operatividad

Pachi Vázquez compareció ayer en rueda de prensa para explicar unos cambios que se realizaron, dijo, bajo dos palabras clave: «Equipo e coordinación». Manifestó, además, que la remodelación les permitirá a los socialistas realizar una labor política «máis homoxénea e comprensible» y que la finalidad última es que el grupo disponga de mayor operatividad.

La foto final del nuevo esquema permite proyectar claramente a dos de las diputadas (Beatriz Sestayo y Concepción Burgo) afectadas por la acumulación de cargos. En teoría, ambas deberían dejar sus responsabilidades en los ayuntamientos, si bien los socialistas ferrolanos ya dejaron entrever que les causaría un trastorno prescindir de Sestayo a un año vista de las elecciones municipales, inquietud también expresada entre bastidores por el alcalde de Lugo, López Orozco, quien no tenía intención de abrir una crisis de gobierno y prescindir de Burgo, lo que podría obligar a Pachi Vázquez a rebajar sus expectativas iniciales de evitar las acumulaciones.