Una operación conjunta de los servicios antidroga españoles y británicos ha permitido en las últimas horas abortar la llegada al mercado europeo de una tonelada de cocaína. La droga iba a bordo de un buque chatarra -un antiguo oceanográfico- de bandera canadiense que estaba navegando bajo pabellón panameño y que está siendo registrado en Ferrol, adonde fue trasladado por la patrullera Serviola de la Armada, que fue la que lo interceptó a 300 millas de Vigo.
La escasa información que ha trascendido hasta el momento sobre esta incautación da casi por descartada la implicación de los narcos gallegos en esta operación, que sigue abierta.
Este apresamiento no es casual ni coyuntural. El sector del narcotransporte en Galicia está pasando unas horas bajas. Según los expertos policiales, los colombianos hace meses que no pueden contar con los gallegos para introducir sus grandes alijos por vía marítima. La situación, según las aludidas fuentes, ha sufrido un vuelco espectacular desde el pasado mes de abril.
La clave hay que buscarla en la operación policial Tabaiba, que permitió desmantelar las principales infraestructuras logísticas de desembarco de los alijos con la incautación de la potente flota de planeadoras montada en su día por el difunto Patoquiño y heredada por el Parido y el Saro , sus pilotos más experimentados.
Colapso de la mercancía
La operación Tabaiba, que se había saldado con cerca de medio centenar de detenciones, ha supuesto un frenazo en los desembarcos por la costa atlántica peninsular y un colapso de la mercancía en origen, ya que la alternativa -los envíos en contenedores- es más lenta, más cara y menos operativa para el movimiento de grandes partidas de droga.
Esta situación está provocando un incremento de los precios en el mercado local, que se está abasteciendo con mercancía procedente de Madrid y del sur de la Península.
La falta de trabajo en Galicia está provocando también un desplazamiento de lancheros gallegos a las costas del sur y un incremento espectacular del tráfico de hachís, que entraña riesgos mucho menores.
«Desde hace un tiempo están metiendo más chocolate que coca. Hay gente muy poderosa que financia todo esto y les da igual meter en una noche 20.000 kilos de hachís que 1.000 de cocaína, porque ganan lo mismo», explica uno de los principales exponentes de la lucha antidroga en Galicia.