Fuentes heladas, capas de ropa y miedo a los resbalones fueron las características del domingo por toda España, aunque fue en Asturias, Cantabria y las dos Castillas donde sufrieron las temperaturas más bajas. No se llegó a los 33 grados bajo cero -el récord registrado ayer en Europa-, pero los termómetros en Castilla y León recogieron niveles bajísimos, con mínima de 17 grados negativos en Burgos, la misma temperatura que se registró en Reinosa (Cantabria) a primera hora de la noche, aunque subió a medida que avanzaba el día.
Incluso se alcanzaron los 20 grados bajo cero en las zonas de montaña de Palencia y León, aunque la ola de frío se dejó sentir en otras provincias de la comunidad, como Segovia, Valladolid y Soria.
Los burgaleses, acostumbrados a pasar frío incluso en el mes de agosto, admitieron que este fin de semana ha sido uno de los más gélidos de los últimos tiempos.
En este caso, la percepción subjetiva de los ciudadanos se confirma con los datos estadísticos: para encontrar unas temperaturas tan bajas hay que remontarse a la Navidad de 1970, cuando los registros históricos también estuvieron a punto de alcanzar los 20 grados bajo cero.