La familia de Moisés sigue muy angustiada por todo lo que les está ocurriendo. A punto de cumplirse una semana desde que el chico, que tiene 10 años, ingresara en el centro de menores de A Carballeira, sus allegados lo han podido ver con asiduidad, aunque están preocupados porque ven al menor asustado.
«Nos ha dicho que no quiere comer, y eso nos preocupa», aseguraba ayer Gregorio Montoya. Él mismo fue quien decidió dar el paso de ponerse en contacto con patriarcas de asociaciones gitanas de toda España con la intención de pedirles ayuda para recuperar al chico. Está convencido de que será la única vía porque ya no confía en la Administración. «Vinieron a mi casa para ver si era idónea para que el chico viviera con nosotros, pero aunque tuviera un palacio no me lo hubieran entregado, porque no querían», insiste aún dolido porque, afirma, el delegado de la Xunta le dio su palabra de que Moisés volvería a su casa tras pasar por el centro hospitalario de Ourense para hacerse pruebas.
Escrito de acusación
Mientras, el procedimiento judicial abierto por este caso sigue su curso. Ayer mismo, el fiscal jefe de Ourense, Florentino Delgado, aseguró que espera presentar esta misma semana el escrito de acusación contra los padres de Moisés, a los que imputará los delitos de desobediencia, abandono y sustracción de un menor.
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