Gestora de 1.200 millones anuales, la primera ejecutiva del grupo público reivindica su rol dentro del Estado y aboga por la convivencia con el sector privado
13 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Secretaria general de la Autoridad Portuaria de Vigo durante diez años y luego concejala del PSOE en aquella ciudad a lo largo del mandato 2003-2007, María Luisa Graña (Cangas do Morrazo, 1964) accedió a la presidencia de Tragsa el 28 de abril del 2009, previo paso por la dirección en Galicia de ese grupo público. Al mando de un gigante que «presta servicio a los ciudadanos por encargo de la Administración» y que gestiona casi tantos recursos como el Ministerio de Vivienda y 12 veces más que el de Igualdad, se confiesa incapaz de disociar su lado político del técnico para determinar cuál de ambos predomina.
-Al menos en Galicia, la mayoría de la población vincula su compañía casi en exclusiva con la gestión de la crisis de las vacas locas y la tragedia del «Prestige». ¿Tiene la impresión de que Tragsa es una especie de gran desconocida aún?
-Sí lo es. Piense que estamos hablando de una empresa con más de 30 años de antigüedad que, sin embargo, en su relación con el ciudadano parece haber calado simplemente por gestionar desgracias, cuando realiza gran cantidad de actividades.
-Imagine que la está oyendo un ciudadano medio. Sorpréndalo y cuéntele algo en lo que anden que él no sospecharía.
-Yo le diría que piense en todos esos paseítos de madera que hay por la costa; nosotros estamos detrás de la mayor parte. O que repare en la gestión del parque nacional de las Illas Atlánticas, que llevamos. O en la reserva marina de Lira, a la que también estamos vinculados. Son muchas las cosas del día a día en las que Tragsa está sin que la gente lo sepa. En Galicia tenemos hoy más de 2.000 trabajadores, plantilla con la que no muchas compañías de la comunidad cuentan.
-Gobierna un grupo que cerró el 2008 con 20.748 empleados y un volumen de negocio de 1.175 millones, o sea, unos 57.000 euros por nómina. ¿Satisfecha con esos números?
-Sí, por supuesto, en tanto que pertenecemos a un ámbito, el de la gestión pública, en el que los números no suelen ser tan buenos. Y sí, relativamente, porque hay muchas cosas que se pueden seguir mejorando.
-Respecto al 2004, el año pasado su facturación se duplicó y el plantel aumentó un 38%. ¿No van a parar de crecer?
-No somos más que prestadores de servicios a los ciudadanos por encargo de la Administración. Por tanto, llegaremos hasta donde la sociedad y sus representantes legítimos decidan.
-Hay quien los ve como un superministerio sin lastres funcionariales. ¿Lo comparte?
-La existencia de entes como Tragsa en el ámbito de la Administración ha mejorado en parte su funcionamiento, flexibilizando determinadas estructuras. Así lo creo, como también creo que el objetivo final debe ser que ambas piezas, las más rígidas y las menos, convivan juntas.
-Ejecutan encargos de todo tipo para la Administración como instrumento propio de ella. ¿No se puede considerar competencia desleal o privilegiada hacia el sector privado?
-A raíz de quejas del sector privado, hubo un debate jurídico acerca de si determinados entes públicos suponían una vulneración o no del principio de libertad de empresa, pero el Tribunal de Luxemburgo lo zanjó determinando que eran legítimos. Además, nosotros tampoco vivimos de espaldas a las firmas privadas, sino que efectuamos subcontrataciones a las que optan, establecemos incluso alianzas con ellas en I+D... Todos somos necesarios y debemos convivir, cada uno aportando lo suyo con el objetivo de mejorar la calidad de vida al ciudadano.