Mondoñedo encarna el drama de los municipios que pierden habitantes y su censo envejece, pero deben dar servicios y soportar una deuda que, en su caso, llega al millón
06 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Una de las siete capitales de provincia en las que estaba dividida Galicia, Mondoñedo empezó el siglo XX con más de 10.000 habitantes y lo acabó con menos de la mitad. La ciudad episcopal -y cabeza de partido judicial- cuenta con 4.603 habitantes, pero el Concello gestiona los servicios que corresponderían a una población mayor. Dispone de Policía Local, algo a lo que no estaría obligado por número de habitantes. Pero la tiene.
Sin embargo, como ocurre en muchos otros concellos, sobre todo pequeños y en el interior, mantener unas prestaciones que no casan con el censo provoca problemas financieros que rozan la asfixia. En el caso mindoniense, la situación se agrava por una deuda heredada por la corporación (BNG y PSOE) que ronda el millón de euros, y en la que ha tenido que intervenir la Justicia para resolver desde un embargo de bienes municipales a una multa a cobrar en el patrimonio personal del alcalde.
El regidor, Orlando González Cruz, reconoce que debe administrar con sumo cuidado hasta el último céntimo que entra en el Ayuntamiento y diseñar estrategias de ahorro que van desde lo pequeño -alternar farolas encendidas y apagadas en una travesía- a lo grande, como adherirse al sistema provincial de recaudación, lo que le permitirá disponer de mayor liquidez. Esto evitará retrasos en el pago de las nóminas de un Concello que, de ser una empresa privada, provocaría un ERE, dice el alcalde. Algo que ni se le pasa por la cabeza. «A solución non pasa por recortar servizos: prexudicaríamos á poboación e faríamos medrar o paro», explica González. Eso sí, se ahorra dejando de cubrir las vacantes que dejan las jubilaciones de funcionarios y reduciendo el presupuesto de áreas como cultura.
Mondoñedo también renuncia a pedir subvenciones en las que deba aportar un 30%, a no ser que ese porcentaje lo cubra otra institución, como en el caso de los 45.000 euros que destinó la Diputación a la reforma de Alcántara, y que renueva esta zona monumental. También está en obras la calle Pardo Montenegro (433.000 euros) y se han invertido 800.000 euros del Plan E. Pero, como argumenta el teniente de alcalde, Modesto Díaz, al repartirlo entre las 18 parroquias en una extensión de 142 kilómetros cuadrados, es como si se hubiese diluido.
Los problemas financieros también provocan círculos viciosos: un parque móvil envejecido suma en el taller una factura anual de 60.000 euros, según Díaz, que se podrían ahorrar de conseguir renovarlo, pero es algo para lo que no hay dinero. Los mindonienses reclaman en el Concello, pero también entienden la situación, algo que el gobierno local agradece, pero que querría cambiar. «Os concellos non poden seguir así», coinciden regidor y teniente de alcalde. Con todo, Orlando González no quiere caer en derrotismos. «Isto ten solución; os veciños teñen que saber que imos traballar por saír adiante».