Juzgado por pegarle a un guardia civil al que confundió con un ladrón que le robaba el coche
GALICIA
El hombre, de Arteixo, fue imputado por atentado y aceptó un año de cárcel
03 dic 2009 . Actualizado a las 03:18 h.El hombre, vecino de Arteixo, salió de juerga con un amigo hasta caer rendido. Se fue a dormirla sin enterarse de que su acompañante le había robado las llaves del coche, con el que se fue de marcha. Pero tuvo un accidente, dejando el vehículo deshecho en la cuneta. La Guardia Civil lo encontró, llamó a su dueño y le comunicó dónde había sido el siniestro. Apareció a los pocos minutos y vio a alguien hurgar en la guantera. Lo sacó a la fuerza y le dio una paliza. Hasta que se dio cuenta de que a quien pegaba era a un guardia civil y no a un ladrón que intentaba hacerse con sus pertenencias. Se equivocó. Dio igual. Agredió a un agente y eso es un delito de atentado que se paga con pena de prisión.
Ayer fue el juicio. El fiscal solicitaba dos años de cárcel para él. Pero su abogado llegó a un acuerdo y la condena quedó en uno. No tendrá que cumplirlo porque el hombre que pegó a un guardia civil, aunque fuese por una confusión, carece de antecedentes penales.
Todo sucedió el 25 de abril del 2006. Aquella noche, el procesado salió por Vilarrodís (Arteixo) con un amigo. Según su propia declaración, bebió tanto que decidió dejar el coche aparcado e irse a casa a pie. Pero su amigo no era tan prudente. En un descuido le robó las llaves del vehículo, lo encendió y se fue de marcha a A Coruña. Cuando el dueño del coche dormía a pierna suelta en su domicilio, tranquilo y convencido de que había dejado el coche bien aparcado, su compañero de fatigas sufrió un importante accidente. Perdió el control y se estrelló contra un talud, quedando el vehículo semivolcado en la cuneta de la AC-552 (la carretera que une Arteixo con A Coruña).
En el lugar se personó la Guardia Civil. El conductor se había esfumado, dejando el coche deshecho. Los agentes identificaron al propietario del vehículo y lo llamaron a casa. El hombre despertó y al principio pensó que le estaban gastando una broma. ¿Cómo era posible que su coche estuviese destrozado en una cuneta si no hacía ni dos horas que lo había dejado aparcado en Vilarrodís? Se vistió. «Todavía estaba borracho; no se me había pasado», testificó el imputado.
Llegó hasta el lugar que le indicaron y, efectivamente, era su coche el accidentado. Y perdió los nervios. No ya por ver su vehículo en ese estado, sino porque alguien andaba en su guantera. Sin mediar palabra, lo cogió del pantalón y lo sacó del coche. Ya fuera, comenzó a darle puñetazos hasta que se percató de que la persona a la que pegaba llevaba un uniforme de la Guardia Civil. Y ahí paró. Y preguntó. No solo le dieron explicaciones, también le informaron de que iba a ser denunciado como autor de un delito de atentado a la autoridad. No le sirvieron de nada las excusas.
En cuanto a su amigo, este fue condenado a una pena de trabajos en servicio de la comunidad y una multa.