Un coruñés convivió 26 días con su madre muerta en un sofá del salón

GALICIA

Estaba viendo la tele junto al cadáver cuando los bomberos, alertados por los vecinos, entraron en la casa

09 oct 2009 . Actualizado a las 03:49 h.

Rafael Martínez Corral, de 33 años, convivió 26 días, desde el pasado 13 de septiembre, con el cadáver de su madre, Erundina Corral Méndez, de unos 70 años, en el piso que tenían alquilado, un 4.º izquierda del edificio número 9 de la calle Curros Enríquez, en las inmediaciones de la playa coruñesa del Orzán.

De hecho, cuando los equipos de emergencia llegaron al domicilio ayer, sobre las dos menos cuarto de la tarde, «el hombre se encontraba en el salón viendo la televisión», mientras el cuerpo de la mujer «estaba acostado en un sofá y tapado con una manta», señalaron fuentes próximas a la investigación.

A falta de lo que revele la autopsia que se le practicará al cadáver en el Hospital A Coruña, todo apunta a que la muerte a Erundina le sobrevino por causas naturales. Esa es, al menos, la hipótesis que se desprende de las primeras exploraciones realizadas tanto por la Policía Científica y Judicial del Cuerpo Nacional de Policía como del análisis que hicieron los facultativos, que no apreciaron signos de violencia que hagan sospechar que en la muerte participasen terceras personas, según estas mismas fuentes.

Recuperación del cuerpo

El hedor que salía de la vivienda hizo que los vecinos alertasen a los servicios de emergencia y les informasen de que algo anormal estaba ocurriendo en la casa de Erundina. Al lugar se desplazaron entonces varias patrullas de la Policía Nacional.

Los agentes llamaron a la puerta de la vivienda pero nadie contestaba, por lo que avisaron a los bomberos de A Coruña. Los miembros de esta unidad insistieron en las llamadas sin obtener ningún resultado. Optaron por no derribar la puerta, supuestamente para evitar destruir cualquier prueba si se confirmaba que en el interior de la vivienda se hubiese cometido un delito.

Los bomberos utilizaron una escalera móvil para acceder a la casa por una de las ventanas, y de esta forma abrir la puerta y rescatar el cadáver. Rafael no opuso ninguna resistencia. Fue examinado por los facultativos y posteriormente trasladado en una ambulancia a un centro médico.

Fuentes próximas a la investigación indicaron que el hombre puede sufrir algún trastorno psiquiátrico. Incluso que su estado de salud derivase en algún síndrome, «entre ellos el de Diógenes», un síntoma que refiere abandono personal y social, aislamiento voluntario en el propio domicilio y, en la mayoría de los casos, acumulación de desperdicios domésticos y otro tipo de basura.

Es ese cuadro clínico el que, en un principio, puede presentar el hijo de Erundina Corral. La vivienda se encontraba en un estado de total abandono. Rafael mostraba desde hace mucho tiempo un aspecto desaliñado y prácticamente no se relacionaba con sus vecinos ni con la gente de la calle. «Cuando lo encontrabas en el portal bajaba la cabeza», comentaron ayer sus vecinos y confirmaron fuentes próximas a la investigación tras el hallazgo del cadáver.