| La mayoría de los estudiantes intentaron primero aprobar bachillerato
Carlos e Ismael estudian Desenvolvemento de proxectos urbanísticos e operacións topográficas en Santiago, lo que siempre se conoció como topografía. Carlos es un experto en ciclos formativos. Hizo uno de turismo, después trabajó en una fábrica y volvió a las aulas. No cree que haya más salida profesional que en la universidad. «En los ciclos ocurre como en las carreras, hay dos o tres que valen y el resto no te garantizan nada». Sus compañeros ven una diferencia, el período obligatorio de tres meses de prácticas en empresas, lo que implica que si esa entidad está buscando a gente hay más opciones de entrar en el mercado laboral. Ismael defiende esa tesis, y por eso al terminar el bachillerato optó por la FP. «E tamén porque unha carreira fáiseme moi grande».
En muchos casos, la formación profesional es la salida por la que optan los que no ven claro su futuro académico. Isaac, Javier y Ángel, de 20, 18 y 22 años, optaron por un ciclo medio de administración porque sus opciones no eran muy amplias. Dos lo compaginan con bachillerato para luego cursar un ciclo superior y Javier no logró sacar la ESO, por lo que un ciclo medio era su salida.
Otros, sin embargo, optan por la formación profesional precisamente porque están convencidos de que las salidas son mayores que estudiando bachillerato. Borja y Carlos, de 19 y 20 años, cursan un módulo de informática en el instituto Fernando Wirtz Suárez, de A Coruña. Carlos dice que estudiaría bachillerato «únicamente porque te sirve para acceder directamente a los módulos de grado superior, si no, te sirve de poco». Para Borja, sin embargo, sí fue estudiar bachillerato su primera opción. Cambió de idea al ver que no aprobaba, y sabiendo, además, que era la formación profesional lo que necesitaba para trabajar junto a su familia, que ya se dedica a la informática.
Carmen también optó por la formación profesional por plena convicción de que tiene más salida. «Pero no es algo de ahora, ha sido así siempre», matiza. Por eso ella repite. Tiene 34 años, cursó un módulo de hostelería y consiguió trabajo tras terminarlo. Ahora ha decidido cursar un módulo de auxiliar de clínica en horario nocturno, en el instituto Ánxel Casal, en A Coruña, mientras cobra la prestación por desempleo.
A las mayores salidas profesionales, Velga, de 19 años, añade otra ventaja: «Es más rápido de obtener». Velga nació en San Petersburgo y lleva cinco años en España. Estudia gestión administrativa, porque, dice, «además, con mis dos idiomas, aún puedo tener más opciones de trabajo». Aún así, primero había optado por hacer bachillerato pero lo reconsideró al iniciarlo: «Bachillerato se ha convertido en una enseñanza muy difícil, que casi nadie acaba».
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios