Uno de los aspectos que inquietan a los profesores coruñeses tiene que ver con el papel que jugará su universidad en la gestión y planificación del denominado ciclo clínico, justo en el momento en que la Facultad de Medicina de Santiago está inmersa en la adaptación del plan de estudios al espacio europeo de enseñanza superior, que supondrá la conversión en grado de la titulación. Dado que la documentación debe ser aprobada por las agencias evaluadoras, los docentes coruñeses temen que no se contemple en el proceso posibilidad alguna de que la formación clínica sea compartida, y por tanto diseñada, con otras universidades, cuando no todo el grado. Consideran que así no solo se limitaría la participación en el programa de estudios de A Coruña y Vigo, sino que se retrasaría la posibilidad de poner en marcha la enseñanza de forma autogestionada.
«Sería la coartada que utilizarían para no implantar los estudios de Medicina fuera de Santiago, porque seguro que recurrirían a la excusa de que el plan de estudios adaptado a Europa acaba de ser aprobado en esas condiciones e impide cualquier modificación», señalan. Por ello, reclaman que la propia Xunta promueva el acuerdo entre las universidades para que esta situación no llegue a producirse.