La carrera de los 103.459 opositores por lograr alguno de los 4.111 puestos de trabajo en la Administración de la Xunta y en el Sergas tuvo el pistoletazo de salida ayer a las diez de la mañana en el recinto ferial de Silleda y no concluirá hasta mediados de noviembre, con sesiones de oposición prácticamente todos los sábados y domingos. Ayer fue como una etapa prólogo. Estaban llamados a examen 854 aspirantes a acceder al grupo A2 (exige titulación de ingeniero técnico, diplomado universitario o arquitecto técnico), pero en la modalidad de concurso-oposición que permite la consolidación de trabajadores que tienen méritos adquiridos. Finalmente acudieron 505, un 59% de los admitidos.
El dato sitúa el nivel de la competición. Las plazas ofertadas ayer eran 16 y antes de conocerse los resultados del examen ya se puede determinar que para cada plaza existen 31 opositores. El arranque fue de total normalidad, como resaltó el director xeral de Función Pública, José María Barreiro.
Tras el arranque con el cuerpo de gestión, están llamados hoy a Silleda 1.900 opositores más del mismo escalafón, pero sin concurso de mérito. Las citas irán creciendo en número y el próximo fin de semana serán ya más de 13.500, para el cuerpo administrativo. Y así, semana a semana hasta los 103.000 admitidos en las pruebas hasta mediados de noviembre.
Es una carrera donde coinciden el parado con el funcionario que busca mejorar, el perseverante y el arrepentido, el novato y el especialista, el que viene a probar y el que espera llegar ya a la meta.
José, ingeniero industrial, de Vigo, asegura que después de experiencias laborales «de diferente tipo, caí en las oposiciones» y considera que es muy difícil tener un puesto que valore los estudios realizados.
Ana Aboy, de Santiago, hizo Empresariales, es parada y busca «trabajo estable con una serie de comodidades que en la empresa privada no tienes». Jesús López, de Lugo, con Derecho, aspira en Silleda a un trabajo «cómodo». Rita Tourón, de Santiago, es funcionaria y pretende mejorar nivel. Es veterana en oposiciones y destaca que ayer fueron las mejores «por la seriedad de las preguntas y por ser proporcional al temario». Iria Fernández, de Lugo, no ve proporcional el esfuerzo al posterior trabajo. «Foi un erro escoller esta vía», concluye.