El colegio Altamar no puede disponer de comedor por falta de espacio, por lo que sus alumnos tienen que comer en el escenario del salón de actos de la vecina residencia Altamar, dependiente de la Xunta, como ayer informaba este periódico. La difusión de las imágenes de los niños comiendo en una sala tan especial provocó la inmediata reacción de las partes implicadas. El grupo municipal del PP atribuyó la responsabilidad de la situación actual al bipartito de Emilio Pérez Touriño, mientras Educación espera que el Concello «poña a disposición da Consellería de Educación un terreo edificable que dispoña dos accesos e condicións necesarias».
Sin embargo, desde la alcaldía viguesa se contradice a la Xunta al asegurar que días atrás «xa remitiu unha comunicación a Educación indicando o lugar óptimo para a construción dun novo centro educativo». En concreto, el Concello pone a disposición de la Xunta «os terreos nos que está situada a actual residencia Altamar, que é o lugar máis idóneo para o novo equipamento educativo». Desde su punto de vista, la residencia se construiría en altura, «e sería a solución máis axeitada e que require menos tempo para a súa execución».
Esta oferta ha sido ignorada por la Xunta, que insiste en que la construcción del nuevo colegio Altamar es una prioridad, pero «agarda a que dende o Concello se ofrezan os terreos necesarios para que as necesidades deste centro se vexan satisfeitas».