Un vagabundo de unos cuarenta años de edad, identificado como José Romero, falleció en la madrugada de ayer tras ser apuñalado en el barrio ferrolano de O Inferniño. El incidente se produjo cerca de la una de la madrugada en una pequeña plaza situada entre la superficie comercial Porta Nova y el centro cultural Carballo Calero.
Un vecino que reside en el portal situado justo enfrente del lugar de los hechos se topó con el hombre apuñalado tendido en el suelo, en ese momento aún con vida, y rápidamente avisó a la policía. Sin embargo, ya nada se pudo hacer por salvar a José Romero, que falleció minutos después y fue trasladado al Hospital Arquitecto Marcide, donde se le realizó la autopsia. La víctima recibió cuatro puñaladas, una en la cara y las otras tres en el pecho.
El vagabundo, natural de Ferrolterra, acudía habitualmente a la Cocina Económica de Ferrol y, al parecer, aunque vivía en la calle percibía una pequeña paga cada mes. En la madrugada de ayer, y como era habitual desde hace unos meses, estaba pasando la noche en un porche situado en la parte trasera del centro Carballo Calero, entrada a las instalaciones que no se utiliza. De hecho, por la mañana aún se podía observar dentro de la zona acordonada por la Policía Nacional un colchón, bolsas de plástico con botellas y el reguero de sangre que dejó la víctima.
Los agentes también encontraron pisadas de sangre a la salida de la plaza, posiblemente del autor del asesinato, que emprendió la huida por esa zona. Sin embargo, al cierre de esta edición no se habían producido detenciones en relación con este caso.
Al parecer, el apuñalamiento se produjo poco tiempo antes de que el vecino, de nombre Laureano Bugallo, diese la voz de alarma. En ese momento, la zona se encontraba desierta. «Yo no vi a nadie corriendo ni nada extraño», comenta.
A.?G., que regenta un negocio frente a donde ocurrieron los hechos, explicó que en las últimas semanas dos indigentes pasaban la noche en este espacio cubierto para resguardarse de la lluvia.
Aunque los vecinos de este barrio coinciden en señalar que siempre ha sido una zona tranquila, sí han notado mayor presencia en los últimos tiempos de grupos de vagabundos. «Hay más quincallada», afirma una mujer, que señala que «no es normal que estén ellos allí bebiendo y haciendo cosas raras, y los niños jugando en el parque».
Xosé Sanxoán, presidente de la asociación de vecinos Ensanche A, O Rosario, afirma que «é certo que aumentou a presenza dos sen teito, cunha ducia de persoas, pero ata o momento había unha boa harmonía, non é un problema social. Penso que isto foi algo puntual».