Caldera, que dirige una fundación que asesora al PSOE, ve lógico que Cataluña o Madrid reciban más dinero porque tienen más población a la que atender
27 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Jesús Caldera (Béjar, Salamanca, 1957) conoce bien la situación política actual. Ha estado en la primera línea. Fue el ministro de Trabajo que tramitó la ley de dependencia, y mano derecha de Zapatero en la anterior legislatura. Ahora, como vicepresidente ejecutivo de Ideas, una fundación ligada al PSOE y que preside el propio Zapatero, Jesús Caldera trabaja «para intentar dar solución» a los problemas de la sociedad. «Esto también es primera línea, pero desde otra perspectiva», explicó en A Coruña, donde estuvo esta semana.
-En su etapa de ministro se creaba empleo. ¿Cómo vive la crisis actual?
-Muy preocupado. Esta es una crisis de valores en una economía global, la del individualismo agresivo, del neoconservadurismo, del sálvese quien pueda. Espero que los tres millones de empleos que creamos en la anterior legislatura no se destruyan en esta. Volveremos a crecer si enfocamos el futuro con actitudes distintas. No se puede volver a la burbuja inmobiliaria.
-¿Qué hay que hacer?
-Hay que cambiar. Por ejemplo, Zapatero ha sido valiente al quitar la deducción por vivienda. No era un beneficio porque se trasladaba al precio final. Se había derivado una parte del ahorro del país al ladrillo, y el ladrillo no es productivo. Hay que invertir en energías renovables, y potenciarlas, eso generará empleo. Y más vías: la biotecnología, la biomedicina, la sociedad de la información, la aeronáutica... Por tanto, ¿hay posibilidades? Claro. ¿Mantenemos los sectores tradicionales, el turismo, la construcción? Sí, pero dimensionados. Y para ello debemos mejorar el sistema educativo, la formación profesional. Así saldremos de la crisis reforzados.
-En plena crisis surgió el debate de la financiación autonómica. Y Cataluña se lleva la mejor parte con el nuevo reparto.
-No es así. En realidad estamos hablando de los derechos de las personas a la sanidad, a la educación y a los servicios sociales. Eso es lo que hay que destacar. Cataluña, como Madrid, ha crecido mucho en población. Es lógico que si tienen más población necesiten más recursos. Y Cataluña estaba por debajo de la media nacional en renta per cápita. Y es lógico que esté en la media, porque hablamos de derechos de las personas. Y es un sistema que reconoce la dispersión territorial de comunidades como Galicia y Castilla y León. Creo que es un modelo más equitativo y solidario.
-¿Cree de verdad que este modelo reconoce a Galicia?
-Por supuesto. Es más, todo el oeste peninsular tiene el reconocimiento. Galicia ha crecido menos en población que otras comunidades, y como hablamos de servicios a las personas hay que entender que, por ejemplo, donde hay más niños tiene que haber más dinero para educación. Si el criterio fundamental del reparto es el número de habitantes, está claro que quien más ha crecido debe tener más recursos. Eso lo entendemos todos muy bien.
-Pero las comunidades más pobres necesitan más apoyo.
-El Estado hace el reparto con una financiación per cápita. Y Galicia no está por debajo de la media, está por encima. Por tanto, Galicia recibe la financiación que necesita para prestar sus servicios. No es lo mismo prestar servicios a dos millones y medio de habitantes que a siete. Pero, medido por ciudadano, Galicia está bien tratada, como debe ser, porque además se le aplican recursos adicionales por la dispersión y el envejecimiento, como cuando yo era ministro, que firmé con la anterior Xunta un convenio para aumentar los recursos para la ley de la dependencia. Es lo normal.
-En otros aspectos, como las comunicaciones, Galicia se cree maltratada por los Gobiernos centrales, con retrasos en infraestructuras.
-Yo puedo hablar desde el 2004, cuando llegamos al Gobierno con Zapatero. Y se hizo un esfuerzo enorme con Galicia, con Castilla y León. Ahora llegará el AVE, una infraestructura muy costosa que el acuerdo del ministro de Fomento con el presidente de la Xunta garantiza para el 2015. Es una obra de ingeniería histórica. Nosotros estamos corrigiendo el aislamiento histórico. Y hay que tener claro que los problemas de comunicación de Galicia van a quedar solucionados con este Gobierno socialista.
-¿Cómo ha vivido el PSOE la derrota de Touriño?
-Hemos perdido por un escaño. No es lo mismo un Gobierno único que uno de coalición. Ahora hay que dedicarse a construir una alternativa.
-¿Le perjudicó al PSdeG gobernar con los nacionalistas?
-Creo que algunas políticas no se entendieron bien, como la política lingüística, que, en mi opinión, no fue la más feliz. Y probablemente eso ha supuesto algún coste electoral.
-Da la sensación de que Touriño está muy apartado, que ha pagado muy cara su derrota.
-Él ha tomado una decisión. Es lógico que quien ha sido presidente tenga un período de descompresión. Emilio es una persona extraordinaria, honesta al máximo, una persona a la que quiero y a la que respeto.
-Señor Caldera, ¿los políticos reciben regalos?
-Este es un país donde socialmente los regalos son una muestra de cortesía, siempre que sean modestos. Como ministro he recibido regalos muy modestos y yo regalaba productos de mi tierra: lentejas, miel, chorizos... El problema no es el regalo, como saben muy bien los autores del caso Gürtel. El problema es que haya una trama organizada de corrupción. El regalo en sí no tiene importancia, lo importante es a cambio de qué se hace. Eso es el cohecho.